30 de septiembre de 2022

Thermomix me rompe el corazón

Érase una vez una pareja aficionada a la gastronomía que decidió, el pasado febrero y tras un largo debate, incorporar un nuevo utensilio a su cocina. Así, llegó a nuestra casa un robot de cocina que nos vendieron como maravilloso, diseñado para durar y con el que podríamos llevar nuestras elaboraciones mucho más allá durante una gran cantidad de años. En efecto, os estoy hablando de la Thermomix TM6, o, lo que es lo mismo, la última evolución del famoso robot de cocina que desde 1.971 comercializa la empresa alemana Vorwerk.

 

Reconozco que, aún y cuando mi pareja estaba decidido a adquirir el robot, yo tenía serias dudas. Principalmente, por su alto precio (en ese momento, 1.299 €), pero también por un sistema de venta que se realiza exclusivamente a través de comerciales que acuden a tu domicilio a hacerte la demostración, al que siempre le he visto un punto sectario, así como por tener serias dudas sobre su utilidad real en el día a día. No obstante, el entusiasmo del 50% de la pareja por comprarlo, así como el hecho de que, cuando mi situación lo permite, comparta con vosotros algunas de mis recetas en este espacio, acabaron por convencerme de que su coste me merecería la pena. 

 

1.299 euros vale la joya - Thermomix
1.299 € vale la joya


Así, cuando el robot llegó a nuestra casa y procedí con la ayuda de la agente comercial a hacer su puesta en marcha, las sensaciones fueron muy buenas. De hecho, hubo aspectos del aparato que me sorprendieron muy positivamente, puesto que los resultados en la elaboración de cremas o salsas me parecieron extraordinarios. Además, descubrí que tareas como cocinar al vapor o elaborar masas son más sencillas con este robot, por lo que decidí comenzar a adaptar algunas de las recetas que aquí publico para aquellas personas que también contasen con el robot. Así las cosas, todo parecía indicar que habíamos iniciado un idilio que duraría años… hasta que una sucesión de catastróficas desdichas comenzaron a cambiar las cosas, pasando del amor al rechazo en un abrir y cerrar de ojos.

 

Dos meses después de convivir con el robot, a la carcasa se le empezó a caer la pintura. Así, a medida que limpiábamos la máquina tal y como se nos indicó (con una bayeta de microfibras humedecida, sin químicos), veíamos cómo los logos iban desapareciendo, a la par que aparecieron unas marcas que hacían que la máquina se viese muy antigua. Por si fuera poco, el vaso comenzó a adquirir un extraño color marrón, por lo que, tras hablar con nuestra agente comercial, solicitamos la recogida del robot para que, desde el servicio de asistencia técnica, lo revisaran para ver si detectaban algo anómalo.

 

Así, un buen día de mayo de 2022, recibimos por e-mail un albarán indicando que se había procedido al reemplazo de la carcasa exterior y, apenas unas horas más tarde, una llamada desde el servicio técnico para indicarnos que nos enviaban de vuelta la máquina, que habían sustituido la carcasa por contar con múltiples fisuras internas (¿?) pero que, sin embargo, no habían tocado el vaso por tratarse el color marrón de los residuos de las especias que usamos para cocinar. Por ello, nos recomiendan que limpiemos el interior del vaso con unas nanas y que no utilicemos especias para elaborar nuestras recetas aunque lo indique Cookidoo, su propia plataforma. Por esta razón, las palabras del técnico nos resultaron extrañas, no obstante, optamos por seguir sus consejos. A fin de cuentas, pensamos, ellos son quienes, se supone, conocen los entresijos del producto.

 

Volver a recibir el Thermomix en casa nos llenó de alegría. Pensábamos, inocentes de nosotros, que retomaríamos nuestro idilio en el mismo punto en el que se quedó, que esta intervención había sido tan solo una pequeña piedra en el camino de nuestra historia. Pero, ¡ay, qué ilusos fuimos! Y es que, con la llegada del verano, nuestra Thermomix volvió a sorprendernos con la aparición de nuevas grietas en su carcasa (esta vez, externas) en el mes de julio.

Nota de reparación Thermomix
Nota de reparación Thermomix
 

Cómo no, de nuevo, contactamos con nuestra agente comercial, quien, a su vez, contactó con la responsable de zona para organizar una visita conjunta a nuestro domicilio que, finalmente, se realizó el pasado 6 de septiembre. Y, os preguntaréis, ¿por qué dejasteis pasar casi un mes?  Pues, efectivamente, las vacaciones son sagradas, y pese a la molestia, podíamos esperar unos días, aunque debo reconoceros que mi relación con el robot se vio seriamente comprometida a partir de ese momento, preguntándome si optar por otro modelo de otra marca menos reconocida no hubiese sido una decisión más inteligente.

 

Durante esa visita, además de traernos un regalo para compensar las molestias, la responsable se comprometió a solicitar una revisión en profundidad del aparato para que, además de repararlo, pudiésemos conocer la razón por la cual la carcasa se había agrietado de nuevo en apenas dos meses. Por otra parte, ambas nos transmitieron lo excepcional de nuestra situación, dado que los robots de Vorwerk salen muy buenos y no existen apenas clientes descontentos con Thermomix. Debo reconocer que este comentario nos molestó, puesto que, aunque nunca he negado que existan personas encantadas con su producto, parece bastante obvio que no puede haber una única persona descontenta (y creo que no es así según podéis ver aquí). Pero, consideraciones aparte, esperábamos que el problema se solventase definitivamente… Aunque, como os podéis imaginar, no fue así, y lo que ocurrió hizo que la ira se apoderase de nosotros.

 

Y es que, cuando el pasado 23 de septiembre nos devolvieron la máquina reparada, lo que nos encontramos fue con un robot en peor estado de lo que se fue, sucio, polvoriento aunque con una carcasa nueva y sin fisuras que, ¡oh, sorpresa! no habían fijado bien. ¿Y cómo nos dimos cuenta? Pues porque, limpiándolo, descubrimos que desde el lateral izquierdo hasta la zona inferior de la pantalla el robot cruje, la carcasa tiene holgura y, además, los tornillos que la fijan se desplazan por sus orificios junto con el resto de la carcasa tan solo con tocar.

 

Ya os podéis imaginar, estábamos iracundos y con ganas de gritarle a alguien, pero optamos por contactar muy educadamente con nuestra agente comercial, le expusimos el problema y esperamos una respuesta, que consistió en derivarle el caso a la responsable de zona que vino con ella a nuestra casa. Esta última, a su vez, pasó nuestro caso a la delegación de Thermomix Vitoria, quienes nos llamaron para disculparse, ofreciéndonos tramitar una nueva asistencia técnica (recordemos, la ¡tercera! en siete meses) a lo que nos negamos, solicitando una solución definitiva que nos ahorrase las molestias de andar enviado el robot a reparar cada dos por tres.

Thermomix o el pisapapeles de 8 kilos
Thermomix o el pisapapeles de 8 kilos

 

Este punto no debió de quedar claro, ya que la propia responsable nos llamó dos días después ofreciéndonos la misma solución, alegando que la máquina está en buen estado y que apretando los tornillos se solucionaría el problema. Nosotros, de nuevo, volvimos a negarnos, recordándole que el servicio técnico no había actuado adecuadamente al devolvernos el robot peor de lo que se fue y que, además, lo que nos ofrecía no era una solución definitiva. Por ello, nos pidió que le mandásemos un e-mail explicando lo ocurrido, solicitándonos, además, que expusiésemos la solución que creyésemos más satisfactoria. Por ello, hace apenas unos días le enviamos un e-mail que, a día de hoy, no ha sido contestado por nadie de Vorwerk derivando esto en la tramitación de una reclamación a través de Kontsumobide y en la publicación de este post, ambas acciones llevadas a cabo el 30 de septiembre. 

 

La consecuencia de todo esto, es que tengo en mi cocina un trasto de casi 8 kilos en la encimera que no puedo utilizar por razones de seguridad. Y es que, ¿qué pasaría si me pongo a amasar y, en uno de los vaivenes del robot, alguna de las piezas acaba saltando, causando daños personales o materiales? ¿Creéis que debemos arriesgarnos con una focaccia o una masa de pizza con trozos de carcasa, o a acabar con lesiones físicas provocadas por el empleo de un aparato en mal estado?

 

Lo que tenemos claro es que, Vorwerk, una empresa que vende calidad, cuida menos a sus clientes que su propio robot a las verduras para hacer cremas.

 

¿Qué creéis, continuaremos teniendo un pisapapeles de 8 kilos en la encimera, o Vorwerk nos dará una solución definitiva? ¡Os leemos!

 

 

 

14 de septiembre de 2022

Huevos turcos (o çilbir)

Muchos pensaréis, ¿otro viaje gastronómico? ¡con la de buena cocina que tenemos cerca de casa! Y no os vamos a engañar, sí, cerca de casa tenemos una cocina y una gastronomía que nos encanta por rica, sana y, sobre todo, variada y porque negarlo, envidiable.

Con todo, para nosotros es un auténtico placer viajar y descubrir nuevos lugares, nuevos rincones y nuevos mundos, aunque no nos quedamos ahí porque cuando viajamos nos encanta también descubrir la cultura gastronómica del lugar, sus sabores y sus aromas.

En este sentido, uno de los viajes que más nos marcó y cautivó fue uno que hicimos hace un tiempo a Turquía, un país donde descubrimos una gastronomía mediterránea marcada por el uso generalizado de las verduras, los lácteos, las carnes y, sobre todo, las especias con las que se crean platos sencillos con eso sí, una gran cantidad de ingredientes.

Hoy en este pequeño rincón os traemos una receta realmente especial, aunque como nuestra paella, creemos que hay tantas versiones de ella, como turcos por el mundo, se trata de unos “Huevos turcos (o çilbir)”.

Para hacer dos raciones de “huevos turcos (o çilbir)” necesitaremos los siguientes ingredientes:

4 huevos medianos

200 g de yogur griego
2 dientes de ajo
2 ramas de menta fresca
30 g de mantequilla
2 g de comino en polvo
2 g de pimentón dulce
4 guindillas secas picadas
Tomillo
Perejil
Aceite de Oliva

Aunque veáis muchos ingredientes, muy pronto veréis que se trata de una receta tan sencilla como sabrosa y olorosa. Para hacerla, empezaremos preparando tres salsas, una salsa de yogur, una de mantequilla y una especie de chimichurri.

Para la salsa de yogur, cogeremos un bol pequeño y pondremos en él el yogur, lavaremos y picaremos bien la mitad de las hojas de menta y las añadiremos al yogur. A este, también le añadiremos un diente de ahora bien rallado, salpimentaremos al gusto y reservaremos en la nevera.

Para la siguiente salsa, derretiremos la mantequilla (cuidado, no debe hervir). Una vez hecho, añadiremos el comino, el pimentón dulce y dos guindillas bien picadas. Mezclaremos todo y reservaremos.

Para la última salsa, pondremos en un mortero: un ajo rallado, dos guindillas, las hojas de menta que nos queden (picadas también), un poco de perejil y tomillo y picaremos bien. Una vez hecho, añadiremos 60 ml de aceite de oliva, un chorrito de vinagre y salpimentaremos a gusto. Finalmente, mezclaremos e integraremos todo bien.

Y después de las salsas, toca cocinar un poco. Para ello cogeremos una olla con agua y le añadiremos un buen chorretón de vinagre, la pondremos a hervir. Cuando hierva, con una cuchara empezaremos a dar vueltas formando un pequeño remolino, cuando lo tengamos incorporaremos uno de los huevos y dejaremos que se cocine hasta que esté un poco cuajado. Llegado ese momento, lo sacaremos con una espumadera y reservaremos para que escurra. Repetiremos este paso con todos los huevos.

Finalmente, procederemos a montar el plato, para ello, extenderemos en la base del mismo, la mitad del yogur. Una vez hecho, pondremos los dos huevos y aliñaremos con la mitad de la salsa de mantequilla y nuestro chimichurri.


Huevos turcos o çilbir
Una sabrosa y aromática ración de "huevos turcos"


Y ya solo queda hacerse con una rebanada de buen pan y disfrutar de una combinación de sabores y aromas sin igual.

¡Buen provecho!

7 de septiembre de 2022

Carpaccio de calabacín, champiñones con aliño de tomates cherry y queso

Cuando uno escucha el nombre de carpaccio enseguida piensa un plato de ternera o incluso pescado cortado a láminas muy, pero que muy finas y únicamente aliñado con un buen aceite de oliva virgen extra, o una vinagreta especial y un buen queso en escamas.

Sin lugar a dudas, el carpaccio es un plato tan espectacular como sencillo, ideal para días muy calurosos, ya que, con muy pocos ingredientes, consigues un plato sano, sabroso, fresco que encima te proporciona saciedad y una digestión de lo más fácil.

Con todo, este plato relativamente moderno (el carpaccio tiene su origen en Venecia en los años 30 del pasado siglo XX) tiene ya múltiples variantes, alguna de ellas íntegramente veganas y otras, como la que os presentamos hoy, ovolactovegetariana.

El plato que os presentamos hoy, somos conscientes que a muchos no les apasionará, entre los que contamos con el célebre chef Alberto Chicote quien, ante un plato similar llegó a decir que era como comerse un calabacín a mordiscos. A nosotros, y a la gente que lo ha probado, tenemos una opinión bien diferente.

Hoy en este pequeño rincón os explicaremos la receta de un “Carpaccio de calabacín, champiñones con aliño de tomates cherry y queso”. Para hacer dos raciones de este plato, necesitaremos los siguientes ingredientes:

½ calabacín grande

6 champiñones (o portobellos)
20 tomates cherry
100 g de rulo de cabra (o vuestro queso preferido)
Sal
Aceite de oliva virgen

Como veréis, esta receta tiene una preparación realmente simple, aunque eso sí, debéis tener un buen dominio del cuchillo más afilado de casa o en su defecto, como nosotros, una mandolina, la cual os ayudará a realizar el corte fino que deseamos reduciendo mucho los riesgos.

Lo primero que haremos será, limpiar bien las tres verduras. A continuación, con la ayuda de la mandolina o de un cuchillo bien afinado, cortaremos los champiñones y el calabacín a láminas de unos 2 milímetros, una vez hecho, reservaremos por separado.

En una sartén con un chorrito de aceite, iremos poniendo las láminas de champiñón separadas y las iremos cocinando poco a poco, con una pizca de sal, hasta que rompan el color. Una vez hecho, los reservaremos.

En el plato llano o fuente donde queramos servir y presentar este plato, iremos disponiendo en su base las láminas de calabacín de forma que cubran la mayor superficie posible. Una vez hecho, repartiremos igualmente sobre ellas, las láminas cocinadas de champiñón.

Una vez hecho, partiremos tomates cherry a cuartos y los repartiremos uniformemente sobre los champiñones y el calabacín. Finalmente desmenuzaremos el queso de cabra (u otro queso, a vuestra elección), e igualmente lo repartiremos sobre el resto de ingredientes.

Una vez hecho todos esto, procederemos a salpimentar al gusto de cada uno y a aliñarlo todo con un buen aceite de oliva virgen.

Os puede quedar tal que así:


Carpaccio de calabacín, champiñones y queso
Carpaccio de calabacín, champiñones y queso


¡Buen provecho! Y a disfrutar de una cena o entrante tan ligero como excepcional.