Cuando llega el calor, pocas cosas apetecen menos que ponerse delante de los fogones. Por eso las cremas frías son una de esas pequeñas genialidades de la cocina de verano: se preparan en un momento, se sirven bien fresquitas y nos permiten comer algo rico sin convertir la cocina en una sauna.
En esta ocasión juntamos tres ingredientes que, por separado, ya tienen mucho que ofrecer. Los espárragos blancos aportan fibra, vitaminas y minerales; el aguacate pone su cremosidad y sus grasas saludables; y la manzana añade frescura, un toque ligeramente ácido y ese punto dulce que hace que todo encaje. Una combinación sencilla, pero de esas que sorprenden cuando llegan a la mesa.
El resultado es una crema fría de espárragos blancos, manzana y aguacate suave, refrescante y muy fácil de preparar. Porque comer bien en verano está fenomenal, pero hacerlo sin sudar la gota gorda en la cocina, mucho mejor.
- 1 bote de espárragos blancos (unos 350-400 g escurridos)
- 1 aguacate maduro
- 1 manzana verde
- 1 yogur natural
- 1 cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra
- Zumo de ½ limón (o lima)
- 150 ml agua muy fría
- Sal
- Pimienta negra
Lo primero es escurrir bien los espárragos blancos y pelar el aguacate y la manzana. Cortamos estos dos últimos en trozos y los ponemos en el vaso de la batidora junto con los espárragos.
Añadimos el yogur natural, el zumo de medio limón, una cucharada de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y un poco de pimienta negra. Trituramos hasta conseguir una crema fina y homogénea. Si vemos que ha quedado demasiado espesa, añadimos un poquito de agua fría y volvemos a triturar hasta conseguir la textura que más nos guste.
Probamos y corregimos de sal, pimienta o limón si fuera necesario. Después, guardamos la crema en la nevera durante al menos una hora para servirla bien fría. Y aquí termina prácticamente todo el trabajo: sacar, servir y disfrutar. ¡Así sí da gusto cocinar en verano!
Podemos terminar cada ración con unas puntas de espárrago, unas láminas muy finas de manzana y un pequeño chorrito de aceite de oliva virgen extra. Un poco de pimienta recién molida por encima y tenemos una crema sencilla, fresquita y con bastante más glamour del que cabría esperar por el poco trabajo que da.
Porque se prepara en un visto y no visto, no necesitas encender el horno y la única máquina que va a sudar en esta receta es la batidora. Y eso, en verano, ya son motivos suficientes para darle una oportunidad.
Además, es una crema fresca, ligera y muy cremosa, pero sin necesidad de llenar la receta de ingredientes ni complicarnos la vida. Los espárragos aportan su sabor suave, la manzana pone el toque fresco y ligeramente dulce, y el aguacate se encarga de que todo quede bien ligado y con una textura estupenda.
Y hay otro pequeño detalle que nos encanta: puedes dejarla preparada con antelación y tenerla esperando en la nevera. Llegas a casa, abres la puerta del frigorífico y allí está. Sin preguntas, sin reproches y sin tener que cocinar. ¿Se puede pedir más?