9 de marzo de 2014

Canelones de guisantes


Estamos convencidos que alguna vez habéis pensado que los guisantes son la verdura más aburrida que nos podemos encontrar en un plato, y no os falta razón. Hoy os vamos a contar la excepción que confirma esta regla.

Sí, nuestra intención es demostraros que los guisantes también pueden ser divertidos, aunque para ello tengan que perder su forma. Hoy os contaremos como hacer unos “canelones de guisantes”. ¿Os apuntáis a descubrirlos? Y ¿a mejorarlos?

Para dos raciones de nuestros “canelones de guisantes” utilizaremos los siguientes ingredientes:

6 placas de canelón
125 gr. de guisantes
1 huevo duro
1 lata de atún
4 anchoas (o una loncha de jamón ibérico)
1 lata de pimientos
1 diente de ajo
50 ml. de aceite
25 ml. de leche
1 clara montada a punto de nieve

Lo primero que haremos será preparar las placas de los canelones, para hacerlo nos basaremos en las instrucciones del fabricante (esto puede ser: hervir, poner en remojo, etc.). Una vez preparadas, las reservaremos.

A continuación, pondremos a hervir los guisantes con una pizca de sal, y los dejaremos 10 minutos hirviendo.

Mientras, prepararemos la salsa que acompañará nuestros canelones, una muselina de lactonesa (puede ser mahonesa sin problemas). Para hacerlo pondremos en el vaso de la batidora: el diente de ajo, una pizca de sal, el aceite y la leche, y lo batiremos todo hasta conseguir una salsa bien ligada. Finalmente, le añadiremos la clara montada al punto de nieve y mezclaremos suavemente (siempre de abajo a arriba).

Una vez cocinados los guisantes, los escurriremos y los pondremos en un bol aplastándolos con la ayuda de un tenedor, le añadiremos el huevo duro, el pimiento y las anchoas (o loncha de jamón) convenientemente picados, y volveremos a mezclar y aplastar con el tenedor.

¡Ánimo que ya falta poco! De hecho, solo os falta rellenar los canelones, y lo haréis con una cucharada colmada de la mezcla de guisantes con el resto de ingredientes. Es importante que el canelón quede totalmente relleno.

Finalmente, solo os faltará presentar el plato, y para hacerlo, ¿Qué os parece así? Con la muselina simulando una besamel.

Una ración de canelones de guisantes
Una ración de canelones de guisantes


Diferentes y divertidos, ¿no os apetecen?

¡Buen provecho!

23 de febrero de 2014

Restaurante Tandoori Station - Madrid

Fachada del restaurante Tandoori Station en Madrid
Tandoori Station Madrid

Restaurantes con la etiqueta de “hindús” en España hay muchos, pero que sirvan comida india real son los menos, y casi todos están en zonas muy específicas. Por eso, cuando hace unos años estábamos de vacaciones en Palma de Mallorca y descubrimos el “Restaurante Baisakhi” no nos lo pensamos 2 veces y nos apuntamos a descubrir y disfrutar de los auténticos sabores, colores y olores de la comida india.

El pasado fin de semana decidimos ir a Madrid a pasar desconectar un poco y disfrutar de los encantos de la ciudad, entre los cuales sin lugar a dudas, está la opción de poder descubrir algo nuevo en su extensa oferta gastronómica, en esta ocasión escogimos redescubrir nuestra experiencia con la gastronomía india. Nuestra opción fue el “Tandoori Station”, el posiblemente, restaurante hindú más de moda de la actualidad.

Cuando llegamos al restaurante, fuimos recibidos por la persona que unos días antes nos había cogido la reserva, la cual nos acompañó a la que sería nuestra mesa y donde nos esperaba la carta del restaurante y su carta de vinos. En la carta estaba también el menú degustación, el cual, evidentemente escogimos.

El restaurante “Tandoori Station” está ambientado en una estación del metro de Delhi y el menú le acompaña a través de 4 estaciones con 4 sabores que representan a la India, y son:

1a. estación: Aperitivos


En esta estación degustamos los siguientes cuatro platos:

  • Pan hindú relleno de queso. Este pan, que recibe el nombre de “naan”, tiene un sabor realmente especial y combina perfectamente con los curris.
  • Acompañando el pan, nos trajeron tres salsas, cada una con su sabor y claro está, su grado de picante. El objetivo de estas salsas no era otro que acompañar el resto de platos de esta estación, la primera salsa suave y sabrosa, la segunda un poco más picante, y la tercera, casi prohibitiva para el gusto occidental.
  • A continuación, llegaron las empanadillas caseras de patata, guisantes y especias picantes. Este plato, conocido como “Samosa” en hindú, tenía un sabor muy bueno aunque muy variable en función de la salsa con la que se mezclara.
  • Finalmente, nos trajeron un plato llamado “Pakora” consistente en verduras rebozadas con harina de garbanzos. En este caso, su sabor nos pareció bastante curioso.

2a. estación: Tandoori


En esta estación degustamos los siguientes cuatro platos:

  • "Murg ka tikka”, o lo que es lo mismo, trozos de pechuga de pollo cocinados al horno “tandoori”. Aunque estaba bueno, esperábamos más de este plato.
  • Sheek Kebab”, o lo que es lo mismo, trozos de ternera preparados al horno “tandoori” preparados con especies y hierbas. Nos pareció un plato muy sabroso, pero una vez más, esperábamos algo más de lo que finalmente teníamos en el plato.

3a. estación: Curris


Aunque muchos de los curris son muy picantes, sin lugar a dudas esta estación fue la mejor de toda la cena. En total nos trajeron tres tipos distintos de curri acompañados de arroz “Pulau”, o lo que es lo mismo, arroz basmati con canela, cardamomo, anís y azafrán. Todos los curris eran muy sabrosos, pero, como podréis ver, cada uno con su rasgo diferencial.


  • Murghi makhan wali”, o pollo, tomate, especies y salsa de curri suave. Estaba muy bueno, para nosotros, su sabor es realmente especial.
  • Gosht ka roghan josh”, o curry de ternera con tomate y especias. Para nuestro gusto, aunque estaba muy bueno, estaba una pizca pasado de picante.
  • Malai paneer wala kofta”, una especie de albóndigas de patata, queso y salsa de almendras (sin carne). Para nosotros fue, sin lugar a dudas, el peor plato de la noche.

4a. estación: Final del viaje


Para finalizar el viaje, que mejor que llegar a la estación de los postres, que en esta ocasión fueron:


  • "Gulab jamun"Bolas de bizcocho de almíbar y leche. Muy suaves y sabrosas. Su nombre en hindú era: “Gulab jamun”. Raro, ¿verdad?
  • "Kulfi". Un nombre fácil, sencillo, para un helado, realmente diferente al que estamos acostumbrados.

Aunque todo fue de nuestro gusto, hay varias cosas que, bajo nuestro modesto punto de vista, deberían mejorar. Para empezar, la mayoría de la comida que nos trajeron no era auténtica, era europeizada, a mucha distancia de la auténtica comida hindú que comimos en Palma. Para continuar, la ambientación del local, basada en una estación de Delhi, daba más la sensación de comer en una nave industrial que en un restaurante hindú.

En cuanto a las bebidas, debemos tener en cuenta que no se incluyen en el menú degustación y que, o no hay vinos en la India, o sencillamente al “Tandoori Station” no llegan, por tanto, uno debe escoger entre un par de blancos, o los típicos crianzas de la Rioja. Nosotros optamos por tomar algo distinto, un fabuloso vino blanco australiano (Koonunga Hill).


Detalle del comedor del restaurante Tandoori Station
Detalle del comedor del Tandoori Station

De todas formas, sin la menor duda el mayor éxito de este restaurante ha sido convertirse en un lugar “de moda”, ya que por lo visto, todo el mundo quiere ir y tener mesa es una tarea ciertamente complicada. Nosotros lo conseguimos reservando con una semana de antelación, y para el segundo turno de cenas.

Por cierto, si vuestra intención es tener una cena romántica en el “Tandoori Station”, pensároslo, pues las mesas son tan pequeñas, y está tan abarrotado de gente, que difícilmente escucharéis a vuestro acompañante.

En nuestro caso sí que os decimos que disfrutamos de una experiencia más positiva que negativa, y por eso os decimos que volveremos al restaurante. Nuestra valoración es de un 7.5 sobre 10.


Os dejamos sus datos de contacto ya que, es casi imprescindible reservar.


Restaurante Tandoori Station

José Ortega y Gasset, 89-91

28006 Madrid

Tel.: 91 401 22 28



12 de febrero de 2014

Restaurante Ikea - Vitoria-Gasteiz

Entrada Restaurante Ikea
Cumplir años siempre es un motivo de alegría para nosotros, y más cuando como en esta ocasión, el cumpleaños suponía el cambio de década para uno de nosotros. Sin lugar a dudas, un momento así merecería una celebración especial y una cena en un lugar igualmente especial.

Quizá por eso, y a modo de sorpresa se preparó una cena en un restaurante que hacía un montón de tiempo teníamos en mente, pero siempre por un motivo u otro, dejábamos aparcado, el “Restaurante Ikea” de Vitoria-Gasteiz, situado en una de las entrada de la ciudad, concretamente en la calle Portal de Castilla número 27.

Cuando llegamos allí, nos llevamos una grata sorpresa al ser recibidos cálidamente por la maître del restaurante, la cual después de guardar nuestras cazadoras, nos acompañó al comedor.

La sala, diseñada por el célebre arquitecto Javier Mariscal, nos trasporta a la tranquilidad de un bosque, con sus paredes recubiertas de madera sin tratar y su cálida iluminación. Una extraña sensación que oscilaba entre ‘qué bien se está aquí’ y ‘esto no es para nosotros’ nos recorrió de arriba abajo.

Bien aconsejados por el segundo de cocina (Asier Urbina), optamos por el menú degustación ‘Ilaski’, compuesto por un entrante gentileza de la casa, cinco platos y dos postres más agua, vino tinto (D.O. Rioja Alavesa) y café. Todo, por 60€ IVA incluido.

Durante el mes de diciembre de 2013, el menú ‘Ilaski’ constaba de los siguientes platos:

Entrante:

  • Palitos de pan con queso, romero y salsa tártara.

Platos:

  • Chupito de hongos con crema de bogavante y espuma de espinacas. Parece un plato extraño, pero la combinación de crema de bogavante y espuma de espinacas es espectacular, y el chupito de hongos, no se queda atrás.
  • Tartar de alcachofas fritas con espárragos trigueros y foie.
  • Vieiras salteadas con ensalada de judías verdes, ajos tiernos y burrata. Sencillamente, de matrícula de honor, tanto por presentación como por combinación de sabores.
  • Taco de lubina con crema de txangurro, compota de cebolla y base de acelgas. Sin rodeos, la mejor lubina que hemos probado.
  • Taco de buey con patata al horno y confitura de pimiento. Lo mejor de este plato, por raro que parezca, fueron las sales que nos trajeron de acompañamiento (sal de Añana, al vino, ahumada y del Himalaya).

Postres:

  • Macedonia de frutas con gel de cava y sorbete de mango. Refrescante y aromático.
  • Helado de queso infusionado con frutos rojos. ¿Ácido? ¿Dulce? Pues un poco de todo y en su justa medida. El broche de oro a un gran menú.


Y por si fuera poco, el equipo del Ikea se quiso sumar a nuestra celebración con dos gestos que agradeceremos siempre, el saludo de sus cracks de la cocina (Iñaki Moya y Asier Urbina) y un tercer postre, un pastelito de chocolate y fresas con dos velas.

A pesar de conocer muchos restaurantes tanto en Vitoria como en otras ciudades que hemos visitado, podemos afirmar que el Ikea es el mejor de todos cuantos hemos visitado sin ningún tipo de duda. La comida es de primera, el servicio es muy amable e inmejorable, consiguiendo que entre todos, el cliente se sienta como en casa con una sensación de bienestar sin precedentes en un restaurante. Además, si hablamos del precio, os recordamos que en el precio del menú se incluye absolutamente todo, es decir, la relación calidad-precio es excepcional.

Detalle del comedor del Restaurante Ikea
Detalle del comedor del Restaurante Ikea


Además, si hablamos de precio, recordar que en la tarifa en el caso de solicitar un menú se incluye absolutamente todo, lo que se traduce que no pueda considerarse la tarifa final como cara.

Sin lugar a dudas os recomendamos acudir a este restaurante al menos una vez en la vida, siendo nuestra nota final para el mismo de un 10.

Por cierto, acordaros de reservar mesa antes de acudir. Para ello, aquí os dejamos con las señas del restaurante.



01007 Vitoria-Gasteiz (Álava)
Tel.: 945 144 747 


Restaurante Cerrado


Pero hay otras opciones para comer genial en Vitoria-Gasteiz:



23 de enero de 2014

Risotto negro con calamar y gambas


Como bien sabréis los que nos seguís, el risotto o arroz caldoso es una de las formas de preparar el arroz que más nos gustan en casa, ya que nos permite combinar una extensa variedad de ingredientes y sabores, resultando casi siempre, un plato sencillo y que gusta a todo el mundo.

El otro día, deseosos de probar algo nuevo, intentamos innovar un poco en nuestro repertorio de recetas preparando un risotto negro. Ya os avanzamos que en la mesa triunfó, así que, os contamos como lo preparamos.

Para dos raciones de nuestro "risotto negro con calamar y gambas" necesitaremos los siguientes ingredientes:

200 gr. de arroz redondo (si tenéis arborio, mucho mejor)
1 calamar mediano
1 sobre de tinta de calamar
6 gambas
Media cebolla
½ pimiento rojo
1 tomate pequeño
½ vaso de vino blanco
¾ de litro de caldo de pescado
Un ramillete de perejil fresco
Sal, pimienta y aceite

Lo primero que haremos será limpiar bien el calamar, separando en un bol pequeño su tinta, a la cual le añadiremos la de los sobres para tener la cantidad necesaria para tintar todo el arroz. También, limpiaremos bien las gambas, separando sus cabezas y cáscaras de su parte carnosa, la cual reservaremos en un platito con sal, pimienta y aceite.

Hecho esto, pondremos a calentar el caldo de pescado. Mientras calienta el caldo, picaremos la media cebolla y cortaremos a daditos el calamar, reservándolo todo.

Cuando lo tengamos todo preparado, pondremos una olla ancha en el fuego con un par de cucharadas de aceite. Cuando esté caliente, pocharemos la cebolla picada y unos minutos después, añadiremos los dados de calamar y una pizca de sal. Los doraremos un par de minutos removiendo bien.

Pasado este tiempo, añadiremos el vino y continuaremos removiendo hasta que este haya reducido a la mitad, momento que aprovecharéis para añadir el arroz y mezclar bien. Una vez mezclado y calentado el arroz, añadiremos el caldo hasta cubrir el arroz. Cuando el caldo coja temperatura, añadiremos la tinta de calamar y mezclaremos bien.

A partir de aquí, cada vez que el arroz se beba el caldo, volveremos a cubrirlo. Esto, deberéis hacerlo unas 3 veces durante la cocción. Transcurridos más o menos unos doce minutos, el arroz estará a punto para reposar. Para hacerlo, taparemos la olla y la apartaremos del fuego.

Mientras reposa, picaremos bien el pimiento y el tomate, y lo podremos todo a pochar con una pizca de sal y pimienta. Lo dejaremos en el fuego unos 10 minutos removiendo a menudo. Finalmente lo pasaremos por la batidora de brazo hasta conseguir una salsa.

Para acabar, y a falta de presentar, nos faltará pasar las gambas por la plancha un minuto por cada lado, y listo.

El resultado final puede ser parecido a este:

Risotto negro con calamar y gambas
Una ración del risotto negro con calamar y gambas


¿Qué os parece?


¡Buen provecho!


8 de enero de 2014

¿Dónde comer en Niza?


Después de unos días de turismo y descanso en Marsella, continuamos nuestro periplo por la PACA (región de Provence – Alpes -Côte d’Azur), para llegar a la maravillosa y mediterránea ciudad de Niza, donde pudimos comprobar que tanto a nivel social como gastronómico, los Nizardos (Niçoises) son más italianos que franceses.

Con todo esto, empezaremos ya nuestro recorrido gastronómico por las calles de Niza, ¿nos acompañáis?


Ubicado en plena plaza Massena (concretamente en el número 10 de la misma), uno de los centros neurálgicos de la vida de Niza, y a escasos metros de la “Vieux Nice”, nos encontramos con esta moderna pizzería de dos plantas y repleta siempre de gente. El Attimi dispone de una extensa carta de pizzas biológicas (por unos 12€ cada una), pasta y ensaladas. 

Os podemos decir que nosotros disfrutamos de una cena genial, con una comida de calidad y una ubicación de postal, y todo por unos 15€ por persona. Totalmente recomendable.


En pleno casco antiguo de Niza (“Vieux Nice”), encontramos una plaza de lo más pintoresca y viva, donde además de congregarse una multitud de restaurantes, por la mañana se puede visitar el colorido mercado de las flores. Sí, os estamos hablando de la plaza Cours Saleya. En el número 36 de la misma, encontramos el café Athmosphere, un restaurante orientado claramente al turista y donde pudimos disfrutar del “plat du jour” por unos 17 euros, y del trato frío, distante y en ocasiones desagradable del servicio, sobre todo de los dueños, simplemente por esto, y aunque la comida es buena, no os lo recomendamos. Totalmente prescindible.

Lou Pastrouil

A escasos metros del espectacular Palacio de Justicia (en el casco antiguo) de Niza, nos encontramos con el “Lou Pastrouil Restaurant”, un local con más estética de bar musical que de restaurante. El local ofrece carta y “plat du jour”, aunque en esta ocasión nosotros optamos por la carta, ya que dispone de una buena variedad de platos típicos de Niza a unos precios aceptables. Nuestra elección fue: unos raviolis con salsa de carne y verduras rellenas. 

Verduras rellenas, un plato típico de Niza
Verduras rellenas, un plato típico de Niza


Estuvo genial, tanto en preparación como en presentación. También estuvo bien servicio, mucho más atento y servicial a lo que es habitual en Francia. Totalmente recomendable.