5 de febrero de 2011

Crema pastelera

¡Dios! ¡Cómo me gustan los dulces! Y los caseros, más. Por suerte, últimamente mis dueños han avanzado una barbaridad en este campo. A veces pienso que se merecen un aplauso, o hasta un par de lametones. Bueno, en mi caso, creo que escogeré los lametones, ¡meh, meh, meh!

Hace unos días, mientras preparaban su particular roscón de reyes, intentaron hacer otro dulce: la crema pastelera. Fue el primer día que lo hicieron, pero la verdad, no lo parecía para nada. ¡Ains! Espero disfrutarlo a menudo...

Para preparar la crema pastelera, ellos utilizaron los siguientes ingredientes:

½ litro de leche
150 gr. de azúcar
4 yemas de huevo
2 cucharadas de maicena
2 pieles de limón
1 ramita de canela
1 ramita de vainilla (lo pusieron porqué tenían en casa, pero es opcional)


Para empezar, debéis poner a calentar la leche en un cazo. Mientras, en un bol pondréis el azúcar y las yemas de los huevos para mezclarlos bien. Cuando el cazo empiece a calentar, le debéis añadir las pieles de los limones, la rama de canela y la vainilla.

Cuando la leche llegue a su punto de ebullición, debéis quitar las pieles del limón y las ramitas (tanto la de vainilla como la de canela). Finalmente, se debe mantener la leche a fuego lento un par de minutos más. Pasado este tiempo, se debe separar un cucharón de leche y añadirlo al bol de las yemas, y mezclarlo bien hasta conseguir una masa densa y uniforme.

Una vez conseguida la masa, debéis ponerla al fuego con el resto de la leche, y volver a mezclar hasta conseguir una masa uniforme y sin grumos.

Después, ellos quitaron la cazuela del fuego y pusieron la masa en un bol para que se enfriara. Una vez a temperatura ambiente, lo cubrieron con papel film (este tocaba la masa para evitar la formación de costra) y lo pusieron en la nevera.

Un tiempo después, mirad que pinta tenía:


Quizá en la siguiente foto brilla un poco más...




A ver cuando vuelven a hacer otra vez...

15 de enero de 2011

Sorbete de limón al cava

Supongo que a estas altura ya no haría falta matizar que mis dueños son muy, muy raros, pero vamos, que se empeñan en demostrármelo cada día, ¡meh meh meh!

Como sabéis, los postres no están entre sus especialidades aunque de vez en cuando, intentan hacer alguno nuevo y consiguen algo ciertamente sorprendente, como en esta ocasión.

Por cierto, ya os avanzo que a mí, el olor a cava me desagrada profundamente, aunque bueno en su momento obvié este pequeño detalle y puse toda mi atención en los pasos de esta receta, así que, una vez vista la positiva reacción de sus invitados al probarla, he decidido contárosla. Se trata de un refrescante sorbete de limón, al cava.

Los ingredientes que prepararon fueron los siguientes:

1 botella de un buen cava brut
5 limones
200 gr. de azúcar
150 ml. de agua

Ya veis pocos ingredientes, así que, os espera un trabajo de lo más sencillo. ¿Que no lo creéis? ¡Pues vamos bien! Bueno, pues a leer las siguientes líneas se ha dicho (si queréis, claro, ¡meh meh meh!)

Lo primero que hicieron fue exprimir los limones, reservando la piel de dos de ellos para utilizarlos más adelante. Por cierto, si el zumo no os queda limpio y claro, deberíais colarlo, pues resulta desagradable encontrarse pepitas o hilillos en un sorbete... Seguidamente debéis poner el zumo en un cuenco grande y lo reserváis.

En un segundo paso, se debe preparar un almíbar sencillo. Para hacerlo, pondréis el agua al fuego y le añadiréis el azúcar llevándolo todo al punto de ebullición sin dejar de remover. En el momento que arranque a hervir, meteréis en el cazo las dos pieles de limón, y lo dejaréis un par de minutos más en el fuego sin dejar de remover. Pasado este tiempo, lo debéis retirar del fuego para enfriarlo.

Cuando el almíbar esté frío, llegará la hora de la mezcla. En el cuenco donde tengáis el zumo, añadiréis el almíbar y el cava, y le daréis un par de vueltas con el batidor de varillas, y como no, lo meteréis en el congelador.

¿Qué os ha parecido? Fácil, ¿no? Bueno, antes de acabar ya solo os falta una pequeña cosa: paciencia, pues para conseguir un buen sorbete, necesitaréis unas 3 horas de congelador. ¡Ah! Un último consejo, más o menos cada hora, debéis darle un meneo con el batidor de varillas para evitar que se forme una costra de hielo.

¿A que tiene una pinta de primera?



Pues el sabor está mejor. Eso sí, debéis ir con cuidado pues lleva una buena cantidad de cava, y no sería cuestión de acabar la comida con una buena cogorcia, ¡meh meh meh!


22 de diciembre de 2010

Roscón de reyes

Como cada año por estas fechas vuelven las ya tradicionales cenas (y comidas) de Navidad. Que si con los compañeros de trabajo, los de estudios, los ex-compañeros,... todo el mundo quiere sentarse a comer, vaya, por lo menos esto es lo que veo yo en casa... ¡menudo rollo!

Por suerte, estas fechas llevan consigo un conjunto importante de platos especiales, y claro, mis dueños cada año, intentan hacer alguno de ellos. Y como no, yo lo disfruto de lo lindo, y además, os lo cuento, ¡meh meh meh! En esta ocasión, la elección ha sido directamente intentar un roscón de reyes.

Para esta receta, mis dueños utilizaron los siguientes ingredientes:

500 gr. de harina
125 gr. de azúcar
50 gr. de levadura
120 ml. de agua.
10 gr. de sal.
75 gr. de margarina

2 huevos
1 rama de vainilla
Ralladura de una naranja


Hacer esta receta es algo sumamente fácil, casi podría resumírosla con: mezclad bien todos los ingredientes en un cuenco antes de hacer una rosca y meterla al horno, pero vaya, no seré tan malo, ¡meh meh meh!

Antes de empezar, mis dueños prepararon todos los ingredientes y buscaron un cuenco lo suficiente grande como para poder trabajar cómodamente en él. Una vez lo tuvieron todo preparado, pusieron toda la harina en el cuenco haciendo una montañita para seguidamente, hacerle un agujero, simulando el cráter de un volcán.

Después, poco a poco, pusieron la levadura, el agua, la sal, los huevos, la vainilla y la ralladura de la naranja dentro del agujero.

Una vez hubieron añadido todos los ingredientes, empezaron con lo que, para mí, fue el paso más divertido de la recepta: la mezcla. Bien, os tengo que asumir que aunque para mi este paso fuera muy divertido, por la cara que ponían ellos, creo que se trata de un paso algo duro, ya que tuvieron que mezclar y mezclar con las manos hasta dejar una masa completamente fina y uniforme.

Finalmente, añadieron la margarina fundida, y claro una vez más, a mezclar,... ¡meh, meh, meh! ¡Pobres!

Una vez lo tuvieron todo bien mezclado, taparon la masa con un trapo de cocina y lo dejaron descansar casi un a hora, hasta que hubo doblado su tamaño.

Por último, con la masa hicieron una rueda y dentro de él escondieron un par de regalitos (un haba y una figurita). Seguidamente decoraron el roscón (en esta ocasión, utilizaron almendras desmenuzadas, pero también es posible hacerlo con fruta escarchada), y lo pintaron con huevo batido.

Cuando tuvieron el roscón bien pintado, lo metieron al horno, el cual habían calentado previamente, y lo dejaron allí unos 15 minutos a 180 grados.

¿Que os parece la pinta que tiene? No es como los industriales, pero la verdad es que su sabor era bastante mejor (y su olor ya no digamos).



Y señores, señoras y otros felinos, este fue el roscón de reyes del 2011 que nos comimos en casa:

Roscón de Reyes

De verdad, les quedó espectacular (además de bien bonito, ¿no?)... con esas frutas escarchadas, ¡ains!! Bien rellenado de esa espectacular crema pastelera.... ¡genial! Aún me estoy relamiendo los bigotes.



17 de noviembre de 2010

Pudín de macarrones con jamón york y queso

¡Miau! La verdad es que me encanta cuando lo hacen... se meten en la cocina y empiezan a preparar los ingredientes para casi siempre, hacer un plato distinto. De todas formas no penséis que se complican mucho la vida, porqué no es así. Por ejemplo, en esta ocasión, además de no ser un plato complicado, es bastante económico, y para colmo, según mi modesta opinión, se quedó de lo más especial.

Bien, mejor será que empiece, pues no me gustaría nada que me encontrasen tecleando en su ordenador con los bigotes para explicaros esta receta. Menudo salto pegarían, ¡me me me!.


A este plato le pondré por nombre: “Pudín de macarrones con jamón york y queso” (Ains, como me chifla el jamón... ¡hmmm!).


Los ingredientes que utilizaron fueron:


125 gr. de macarrones
100 gr. de jamón york
125 gr. de queso
½ cebolla
1 pimiento verde o rojo
200 gr. de tomate triturado
2 huevos
1 yogur natural
180 ml. de crema de leche
Agua
Aceite de oliva
Sal

Por cierto, recordad que, ellos preparan todas sus recetas para dos personas, por lo tanto, si sois más y queréis hacer esta receta, os tocará multiplicar, ¿vale?


Para empezar, pusieron una olla con agua y sal en el fuego hasta arrancar a hervir. En ese momento, añadieron los macarrones y un chorrito de aceite. Los dejaron hervir durante 8 minutos. Después, los escurrieron y reservaron.
 

Mientras los macarrones se iban cociendo, mis dueños aprovecharon a cortar la cebolla y el pimiento a dados bien pequeños. Cuando los tuvieron cortados, los echaron en una sartén con un chorrito de aceite caliente, y los dejaron pochar unos cinco minutos. Pasado este tiempo, añadieron el tomate y jamón, ambos convenientemente cortados a dados y lo dejaron todo unos cinco minutos más en el fuero removiéndolo de vez en cuando.
 

Cuando tuvieron las verduritas estuvieron doraditas (cuidado, doradas no es lo mismo que quemadas), les añadieron los macarrones y los dejaron en el fuego un par de minutos más, removiéndolos frecuentemente.
Pasado este tiempo, cogieron un molde apto para ir al horno y lo forraron con papel de horno. A continuación, pusieron una capa de macarrones para cubrir la base del molde, una vez tapada completamente la base, añadieron el queso cortado a dados distribuyéndolo uniformemente. Finalmente, cubrieron el queso extendiendo los macarrones sobrantes.
 

En un bol, pusieron el yogur, los huevos, la crema de leche y una pizca de sal para, con una batidora de varillas batirlo hasta no dejar ni un solo grumo. Una vez lo consiguieron, lo extendieron por encima de los macarrones, ¡¡Hmmmm!!
 

Finalmente, pusieron el molde en el horno el cual previamente habían precalentado, y lo dejaron cocer durante unos 25 (o 30 minutos) a 180 grados.
 

¡Ah! Un pequeño consejo: No queráis comerlo directamente al salir del horno, más que nada, porque según escuche a mis dueños, estos macarrones mejoran mucho cuando están tibios.

Pudín de macarrones con jamón york y queso


Están de vicio, os lo aseguro.


¡Buen provecho!

1 de noviembre de 2010

Muslos de pollo rellenos con verduras

Hace unas semanas, mis dueños volvieron a meterse en la cocina para intentar otro de sus platos especiales, y ains!! La verdad es que, una vez finalizado el plato, el piso entero olía tan maravillosamente bien que, aún hoy, me estoy relamiendo los bigotes…

En esa ocasión, no escogieron ni marisco, ni pescado, escogieron algo mucho más terrenal, unos muslos de pollo, pero ¡buah! La verdad es que: nada que envidiar…

Los ingredientes (claro, para dos personas), fueron:

2 muslos de pollo

100 ml de tomate triturado
½ calabacín
½ pimiento verde
½ pimiento rojo
½ cebolla
1 diente de ajo
4 champiñones
Sal
Aceite

Para empezar, les quitaron los huesos a los muslos. Vosotros si tenéis un carnicero de confianza, podéis pedirle que os haga esta faena, sino, me parece que no os va a quedar más remedio que coger el cuchillo y, sin miedo, empezar a quitar los huesos… como hicieron mis dueños.

Para el relleno, cogieron el diente de ajo y lo laminaron para después, ponerlo dorar en una sartén. A continuación, cortaron a dados bien pequeños el calabacín, el pimiento verde y los champiñones antes de ponerlos a pochar en la sartén junto al ajo.

Cuando lo tuvieron todo bien pochadito, pusieron las verduritas en una escurridera para quitar el sobrante de aceite. Ya sabéis que, el aceite es bueno, pero en su justa medida.

Después, cogieron los muslos deshuesados y los salpimentaron a su gusto. Cuando los tuvieron bien aliñados, pusieron las verduritas en su interior y.. ¡cha chán! Llega el momento que más me gustó de la receta… cosieron los muslos. Ellos querían utilizar hilo de cocina, pero resultó que no tenían en casa, así que, cerraron los muslos utilizando palillos.

Una vez tuvieron los muslos cerrados, los pusieron en una bandeja apta para el horno y la pusieron directamente en él, eso sí, una vez precalentado. La tuvieron unos 20 minutos a 180 grados. Pasado este tiempo, regaron los muslos con un chorrito de vinagre y los dejaron unos 5 minutos más.

Mientras acababan de cocerse, se pusieron a preparar la salsa. Para hacerlo, pusieron a calentar una sartén con un chorrito de aceite, y le fueron añadiendo el pimiento rojo, la cebolla y el tomate (no hace falta decirlo, cortaditos bien pequeños), y lo dejaron todo al fuego hasta que quedó bien cocido. Seguidamente, lo pasaron todo por la batidora para dejar la salsa bien finita.

Bueno, ya solo falta el pequeño detalle de montar el plato. Ellos lo dejaron tal que así:

Muslos de pollo rellenos con verduras

¡Ups! Se me olvidaba, a la presentación le añadieron un pequeño detalle: arroz basmati. Les quedó de primera, o al menos, eso es lo que decían sus caras…