17 de marzo de 2021

Ensalada marinera o Salade marinière

Como bien sabéis, en el equipo nos encanta viajar, tanto físicamente, como gastronómicamente (y cuando podemos, de las dos formas simultáneamente) y, poco a poco, ir intentando replicar, con ingredientes más nuestros, los platos que nos han encantado de otros países y culturas.

En esta ocasión, aunque la ensalada que os vamos a presentar, internacionalmente es reconocida como un plato francés, nosotros creemos que, ya es más bien un plato internacional en el que, como la paella valenciana, cada cocinero aporta su toque personal. Sí, hoy en este pequeño rincón os queremos contar nuestra versión de la “salade marinière” o “ensalada marinera”.

Para preparar nuestra deliciosa versión de la “ensalada marinera” para dos personas, necesitaremos los siguientes ingredientes:

 
1 sobre de ensalada de brotes tiernos
10 gambas
10 tomates cherry
1 lata de atún en aceite
120 g de salmón ahumado
1 patata mediana
1 cucharada de mostaza
Vinagre de Módena
Aceite de oliva
Sal
 
Lo primero que haremos será pelar la patata y la cortaremos a ruedas de, más o menos, un centímetro. Hecho esto, pondremos un cazo al fuego con agua y, cuando hierva, añadiremos las patatas y las cocinaremos unos 10 minutos. Pasado este tiempo, escurriremos y reservaremos.
 
Una vez hecho esto, pelaremos las gambas, las salpimentaremos y, en una sartén con un poco de aceite caliente, las cocinaremos un poco por ambos lados.
 
Con los ingredientes ya cocinados, procederemos a montar el plato, para ello, repartiremos la ensalada en ambos platos, sobre ella, repartiremos la lata de atún y los tomates cherry limpios y partidos por la mitad. A continuación, repartiremos también las ruedas de patata, el salmón a tiras o cachos irregulares y finalmente las gambas.
 
Llegados a este punto, ya solo nos faltará preparar el aliño, para ello, cogeremos un bol pequeño, y pondremos en él, la cucharada de mostaza, un buen chorro de aceite de oliva virgen, una pizca de sal y un chorro de vinagre de Módena. Una vez hecho, mezclaremos bien hasta conseguir que todos los ingredientes estén bien integrados.
 
Finalmente aliñaremos y presentaremos:
 

Una deliciosa Ensalada marinera (o salade marinière)
Una deliciosa Ensalada marinera (o salade marinière)
 
¡Buen provecho!

22 de febrero de 2021

Croquetas de pulpo

Después de unas cuantas entradas intentando hacer viajes gastronómicos (¡cómo echamos de menos viajar físicamente!), ha llegado la hora de quedarnos, aunque sea por unas semanas, en casa o como mínimo un poco más cerca.

Sí, hoy, en este pequeño rincón os queremos presentar una receta con un claro aroma a la cocina gallega, aunque enfocada a lo que todos conocemos como “cocina de aprovechamiento”, es decir, usaremos como ingrediente principal, recortes o partes de un ingrediente que tenemos de elaboraciones previas, en este caso, “pulpo a feira”.

Pero, ¿cómo aplicaremos esta “cocina de aprovechamiento”? Pues, creando una nueva versión del plato de aprovechamiento por excelencia, unas croquetas, concretamente unas deliciosas “croquetas de pulpo”.

Para hacer un par de docenas de nuestras “croquetas de pulpo” necesitaremos los siguientes ingredientes:

 
180 g de pulpo a feira (u otra versión que os haya sobrado)
80 g de harina
200 ml de agua de cocción del pulpo (u otro caldo)
180 ml de leche
50 g de cebolla
50 ml de aceite
Sal
2 huevos
Pan rallado (o panko si lo preferís)
 
¿Cómo empezaremos? Pues preparando el pulpo, nosotros os recomendamos ponerlo en la picadora y dejando como si fuera una masa (si os gusta que se noten los trozos, lo cortáis con un cuchillo, al gusto).
 
A continuación, picaréis bien fina la cebolla y la pondréis en una fuente al fuego con un buen chorrito de aceite y dejareis pochar. Cuando haya cristalizado la cebolla, añadiréis la harina y la tostaréis para evitar el sabor a crudo. Una vez la tengáis tostada, añadiréis tanto el agua de cocción del pulpo como la leche y mezclaréis bien para evitar grumos.
 
Cuando lo tengáis todo integrado, añadiréis el pulpo y mezclaréis hasta que consigáis una especie de crema homogénea (si es necesario añadir leche, hacedlo poco a poco). Cuando tengáis la crema, la extenderéis en una fuente, la filmareis y la dejareis reposar en la nevera. Nosotros os recomendamos de un día por otro, pero si os urge, podéis usar la masa pasada, como mínimo, una hora.
 
Llegados a este punto, queda lo más divertido, dar la forma a las croquetas. Para ello, prepararemos un recipiente con pan rallado y otro con dos huevos bien batidos. Con esto a punto, iréis cogiendo la masa y haciendo bolas, las pasaremos por pan rallado, después las bañaremos en huevo y volveremos a pasar por pan dándoles la forma que más nos guste, y así, hasta acabar con la masa.
 
Finalmente, procederemos a freírlas, para ello, pondréis una calentar una cantidad generosa de aceite, cuando esté caliente (a unos 170 grados más o menos), iréis poniendo las croquetas para dorarlas al gusto.
 
Y para acabar, como es lógico, toda disfrutarlas:
 

Deliciosas croquetas de pulpo
Ración de croquetas de pulpo

 
 
Detalle de una deliciosa croqueta de pulpo
Detalle de una deliciosa croqueta de pulpo

 
¿Os apetecen? Están de vicio.
 
¡Buen provecho!

11 de febrero de 2021

Coca de albaricoque

Después de un tiempo presentándoos deliciosas recetas saladas, para tener opciones para cenas, sanos primeros platos o incluso platos principales, con aromas y sabores de aquí y de allí, hoy hemos pensado que era un buen momento para volver a nuestro querido Mediterráneo para traeros la receta de una coca realmente especial.

La coca que os presentamos hoy, tiene origen en Mallorca (la más grande de las Islas Baleares) y, aunque hoy os presentamos su versión dulce, sustituyendo la fruta por unos tacos de sobrasada, está igualmente, para chuparse los dedos. Hoy os vamos a presentar una “Coca de albaricoque”.

Para hacer una “Coca de albaricoque” necesitaremos los siguientes ingredientes:


65 g de puré de patata
75 g de azúcar
370 g de harina de fuerza
20 g de levadura fresca
2 huevos
60 g de grasa de cerdo/saïm
15 ml de agua
Media docena de albaricoques (u otra fruta de temporada, fresas, peras, manzanas, mango, etc)

Lo primero que haremos será preparar el puré de patatas con la cantidad de patatas indicada. Una vez hecho, reservaremos.

El siguiente paso será juntar en un bol grande, el puré de patata, la grasa de cerdo, el azúcar, los huevos, la levadura y el agua. Lo mezclaremos bien con las manos y con la ayuda de una batidora con pala.

Una vez estén todos los ingredientes mezclados e integrados, añadiremos la harina y volveremos a amasar, esta vez, hasta conseguir una masa firme y elástica (si os queda muy dura, podéis añadir una pizca de agua). Cuando tengamos la textura buscada, dejaremos la masa en el bol y lo cubriremos con un trapo de algodón y dejaremos que fermente entre 4 y 6 horas.

Pasado este tiempo, cogeremos la masa y haremos una bola (sin apretar) y la pondremos sobre una de las bandejas del horno pintada con aceite y la dejaremos reposar unos 20 minutos a una temperatura de 30 grados. Pasado este tiempo estiraremos la masa con un rodillo dándole una forma alargada. Cuando la tengamos, la dejaremos unas 4 o 6 horas reposando (hasta que doble su tamaño).

Cuando vayamos a hornear, lo primero que haremos será poner a precalentar el horno a 170º (con calor superior e inferior sin ventilador). Mientras se calienta, prepararemos la fruta, lavándola, quitándole los huevos y partiéndola al tamaño que creamos oportuno y la repartiremos sobre la masa

Cuando el horno esté caliente, espolvorearemos con azúcar la masa y la pondremos en la parte central del mismo. La dejaremos cocinándose unos 30 minutos, mirando de vez en cuando que no se queme su parte superior.

Finalmente, ya solo os faltará dejar enfriar, y disfrutarla.

Sugerencias de presentación

Una excelente forma de servir esta coca de albaricoque casera es disfrutarla recién hecha, tal cual, o acompañada de un chocolate caliente o un buen café, ideal para el desayuno o la merienda.

Coca de albaricoque recién salida del horno
Coca de albaricoque recién salida del horno

Otra excelente forma de disfrutar esta coca de albaricoque casera es acompañarla de un kiwi fresco, una combinación ligera, saludable y muy refrescante.

Coca de albaricoque casera servida con kiwi fresco
Coca de albaricoque acompañada de kiwi fresco

¡Buen provecho!


20 de enero de 2021

Lasaña boloñesa

Me temo que no podemos evitarlo, este año, y pese a las restricciones que pesan en nuestras vidas, o quizá deberíamos decir que, gracias a las restricciones que sufren nuestras vidas, nuestras cabezas se alimentan de deseos de viajar y de probar otras gastronomías. En nuestro caso, y como bien sabéis los que nos seguís, nos encanta viajar física y gastronómicamente por todo el arco mediterráneo.

 

Hoy, como en alguna entrada anterior nos iremos hasta Italia para disfrutar de uno de sus grandes clásicos, la pasta y la carne. Para ello, nos iremos hasta Bolonia, y desde allí, tuneada a nuestro gusto, os traeremos la receta de una deliciosa “Lasaña boloñesa”.

 
La salsa boloñesa es una de las salsas más socorridas y a la vez, más maltratadas por la gente (vaya, que le pasa igual que la carbonara), y eso es, básicamente y pese a su sencillez, por el tiempo de cocción que tiene (y el poco que, habitualmente le podemos dedicar).

 
Para hacer dos raciones de “Lasaña boloñesa” necesitaremos los siguientes ingredientes:
 
300 g de carne picada (ternera y cerdo)
6 láminas de canelón / lasaña
3 tiras de panceta / bacón
1 vaso de vino blanco
200 ml de tomate triturado
1 zanahoria
¼ pimiento rojo
½ cebolla
1 diente de ajo
50 g de queso parmeggiano rallado
Harina
25 g de mantequilla
Aceite
Sal
Pimienta
Orégano.
 
Empezaremos preparando los ingredientes, para ello, cogeremos la zanahoria, la pelaremos y la cortaremos a dados pequeños. Haremos lo mismo con la media cebolla, el pimiento y con el diente de ajo. Una vez lo tengamos todo, pondremos una cacerola al fuego con un chorro de aceite y dejaremos que caliente.
 
Cuando haya cogido temperatura, le pondremos los ingredientes que hemos cortado, la zanahoria, el pimiento, la cebolla y el diente de ajo y los cocinaremos un par de minutos a fuego medio.
 
Pasado este tiempo, añadiremos la carne y la panceta picadas integrándolas con las verduras. La cocinaremos hasta que cambie un poco de color. Llegado este momento, añadiremos el vino y mezclaremos. Una vez se haya evaporado el vino, añadiremos el tomate triturado, espolvorearemos con orégano y salpimentaremos mientras vamos removiendo. Finalmente, dejaremos que se cocine a fuego lento y en tapado hasta que la salsa se reduzca y coja textura.
 
Cuando veamos que la cocción va avanzando, prepararemos una olla con abundante agua con una pizca de sal y la pondremos a hervir. Cuando hierva, pondremos las placas de lasaña y las dejaremos hirviendo unos 10 minutos (o lo que nos indique el fabricante). Finalmente, las estiraremos y dejaremos que pierdan el agua.
 
A continuación, prepararemos una besamel ligera. Para ello, pondremos un cazo al fuego con un chorro generoso de aceite y lo calentaremos. Cuando está caliente (que no humee) añadiremos una cucharada sopera colmada de harina y removeremos bien. Cuando la harina se haya integrado, añadiremos la leche, una pizca de sal y removeremos bien, cocinándolo a fuego medio hasta que tengamos la textura que deseemos. Llegados a ese momento, retiraremos el fuego y reservaremos.
 
A continuación, embadurnaremos con besamel una base apta para el horno, una vez hecho, pondremos 2 láminas de canelón/lasaña y sobre ellas, repartiremos aproximadamente la mitad de carne a la boloñesa y un poco más de besamel. Una vez hecho, pondremos dos nuevas láminas y repetiremos el proceso. Con las láminas y la carne ya puestas en la fuente, verteremos la besamel restante sobre las lasañas que acabamos de montar y repartiremos el parmeggiano rallado.
 
Finalmente pondremos el horno a calentar en la función gratinar. Cuando esté caliente pondremos la fuente con las lasañas y dejaremos que se gratine al gusto de cada uno.
 
Y ya solo nos falta poner en el plato, y como no, ¡disfrutar!
 
Lasaña boloñesa
Una ración para chuparse los dedos de "lasaña boloñesa"

 
¡Buen provecho!
 

7 de enero de 2021

Piadina Romagnola de espinacas y pollo

Empezamos este 2021 con más ganas de viajar que con las que acabamos el pasado (y más que duro) 2020. Quizá por eso, en este pequeño rincón hemos querido hacer uno de nuestros viajes gastronómicos a una tierra que por aromas, sabores y colores nos tiene el corazón robado, Italia.

En esta ocasión os proponemos una experiencia gastronómica por la Emilia-Romagna, una de las regiones más ricas (y no solo económicamente hablando) del país transalpino, con unos quesos geniales (el parmeggiano, el grana-padano, etc.), un vino espumoso que nos chifla (el lambrusco) y una combinación de sabores en sus platos que nos apasiona.

Uno de los platos rápidos de la región, las piadinas, son un claro ejemplo de la combinación de sabores y aromas que os hemos contado. Las piadinas tienen un origen casi ancestral y son un tipo de pan humilde, sin fermentación que sirve para hacer unos rollitos/bocadillos tan populares como versátiles y sabrosos.

Las piadinas más populares, las podemos encontrar con breasola, speck, mozzarella, etc. Con todo, las que os presentamos hoy en este rincón, son tremendamente saludables (después de fiestas vienen que ni pintadas) y sabrosas. Se trata de unas “piadina romagnola de espinacas y pollo”.

Para hacer 4 piadinas de espinacas y pollo bien generosas necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • 4 piadinas (si no las encontráis en el súper os pasamos la receta)
  • 1 manojo de espinacas (o unos 200 g aproximadamente)
  • 1 bola de mozzarella
  • ½ pechuga de pollo fileteada (unos 4 filetes)
  • 20 g de piñones (u otro fruto seco)
  • 1 diente de ajo
  • 4 hojas de albahaca
  • 20 g de queso parmeggiano rallado
  • Aceite de Oliva Virgen Extra

Lo primero que haremos será preparar el pollo. Para ello, pintaremos una sartén con aceite y la pondremos a calentar. Cuando esté caliente, cocinaremos la pechuga de pollo fileteada y salpimentada, cortándola a trozos una vez cocinada. Finalmente, la reservemos.

A continuación, preparemos un pesto, para ello picaremos bien el ajo, los piñones y las hojas de albahaca. Lo pondremos todo en el vaso de la picadora, le añadiremos unos 100 ml de aceite de oliva y picaremos bien. Cuando lo tengamos, añadiremos el queso rallado, mezclaremos y reservaremos.

Con todo preparado, llega el momento de limpiar bien las hojas de espinacas, quitándoles tanto la tierra que puedan tener como los tallos más gordos. Finalmente, cortaremos las hojas a tiras más pequeñas.

Para montar, calentaremos las piadinas según indique el fabricante (o las haréis caseras) y procederemos a montar el plato. Para ello esparciremos un cuarto de las espinacas sobre la piadina, un cuarto de las tiras de pozo, un cuarto de la bola de mozzarella y aliñaremos con el pesto que tenemos reservado, tal que así:

Relleno de una piadina romagnola de espinacas y pollo
Relleno de una piadina romagnola de espinacas y pollo

Una vez hecho, enrollaremos la piadina dejando en su interior todos los ingredientes. Cuando esté enrollado, si lo que preparáis es un pica-pica a modo de entrante, cortaréis las piadianas a rodajas pinchándolas con un palo (por ejemplo) y las pondréis en una fuente, si por el contrario lo que preparáis es una deliciosa y sana cena, pondréis las piadinas al plato como nosotros:


Piadinas romagnola de espinacas y pollo, delicioso manjar
Piadinas romagnola de espinacas y pollo, delicioso manjar

¡Buen provecho!