8 de septiembre de 2009

Espinacas con bechamel

Sí, ya lo se, no es lo más normal del mundo que alguien como yo, os hable de verduras, pero bueno, la verdad es que preparadas como hacen esos dos al entrar a la cocina, y sobretodo, con el acompañamiento que acostumbra a llevar, está mmmmm, de vicios (para relamerse los bigotes), así que, allá voy:

Ingredientes para 2 personas (a mí casi nunca me incluyen):

400 gr. de espinacas
¼ de cebolla
1 loncha de jamón serrano o 50 gr. de gambas (para la guarnición)
Sal
Aceite
100 ml. de leche

Como es evidente, las espinacas siempre, mejor frescas, aunque mis dueños, casi siempre utilizan las congeladas de Frudesa (según ellos lo más parecido a las frescas, pero más cómodas al estar empaquetadas en dosis individuales).

La preparación es lo más fácil que os podéis imaginar: 10 minutos hirviendo en agua salada, y a escurrir (el tiempo no varia entre congeladas y frescas).

Después llega el turno de preparar una bechamel, aunque, dependiendo de los días, le ponen un acompañamiento u otro (a veces tiras de jamón serrano – y omá que rico!-, otras, gambitas -hmmm-), eso sí, casi siempre, ponen un cuarto de cebolla cortada bien finita.

La cuestión es que en un cacito, ponen un poco de aceite y lo ponen a calentar, en cuanto está caliente, añaden el acompañamiento (jamoncito, gambas, etc.) y casi inmediatamente, añaden una cucharada sopera de harina y lo remueven todo hasta conseguir una pasta homogénea. Cuando lo consiguen, añaden la leche, y una puntilla de sal y vuelven a remover, para evitar que se formen grumos.

En no más de 2 minutos, consiguen la consistencia correcta, así que, añaden las espinacas previamente hervidas, lo remueven bien, y a la fuente del horno, y a punto para el último toque: gratinar.

Quizá os parezca raro que a un gatino como yo le gusten las espinacas, pero uff, a estos esta receta les sale que ni bordada!!!.


Recetas de Espinacas con bechamel

13 de julio de 2009

Restaurante Pizzeria Dolomiti - Vitoria-Gasteiz

¡Que fuerte! Aún no me lo puedo creer, el pasado sábado me dejaron sin deleitarme con una de sus recetas, sus olores... resulta que tenían celebración, y claro, no pudieron celebrarlo en casa, conmigo, no, se fueron a ‘cenar fuera’. Es por eso que he pensado que, como buen cazador, podía dedicarme a cazar sus impresiones sobre esos “pijísimos” restaurantes a los que acuden. ¿Por qué no comerán pienso de pescado, como yo? Así, ahorrarían dinero y me podrían comprar juguetes… ¡Miau!

Bueno, la ventaja es que, con la cara que trajeron al volver, mejor les hubiese ido, quedándose en casa, disfrutando de mi presencia y de mi ronroneo especial de la casa.

La cuestión es que optaron por una de sus comidas preferidas, la italiana, y como todo el mundo hablaba las mil maravillas del “Restaurante Pizzeria Dolomiti”, por él se decidieron.

¿Que donde está? Ah claro, pues en nuestra ciudad, Vitoria-Gasteiz (Álava), al lado del parque de la Florida, y más concretamente en la Calle Ramón y Cajal, 1.

Según contaron, el local es pequeño, separado en dos ambientes, la zona de bar, con algunas mesitas que usan si se llena el comedor, cosa que pasa... siempre, y el propio comedor donde además de una docena de mesas de varios tamaños, se encontraron con la zona de postres (en su mayoría, según decían, caseros), y lo más espectacular del restaurante: el horno de leña donde se cocían las pizzas (el auténtico buque insignia del Dolomiti).

La decoración, tenía un cierto aire mediterráneo, aunque posiblemente debido a la cantidad de gente que pasa por allí, y a un cierto grado de dejadez de sus responsables, daba más la sensación de estar en un restaurante viejo que en uno mediterráneo.

El servicio, pues sin más, efectivo, dejando notar que están acostumbrados a llenar comedores, pues a penas si dejan descansar entre platos. Lo peor, la frialdad y distancia del propio servicio, suponemos que debido al origen del mismo (todos extranjeros, aunque ninguno italiano).

El precio, pues sinceramente, caro por lo que ofrecen. La mayoría de pizzas, estaban cerca de los 14 euros, y la pasta, pues un poco menos, pero aún así demasiado cara para tratarse simplemente de pasta fresca (que no casera... si alguien quiere casera, que se pase por “Ristorante l’oliva”... o, al menos, eso dicen mis amos…).

En definitiva, que según mis dueños, aprueban el “Restaurante Pizzeria Dolomiti” por los pelos (dijeron algo así como que le ponían un 5.5), y sobretodo por el sabor de las pizzas cocidas en horno de leña, para el resto, pues mejor otro sitio, incluso alguna franquicia.

Por si, pese a esta opinión cazada, os apetece ir, os dejo la dirección

“Restaurante Pizzeria Dolomiti”
C/ Ramón y Cajal, 1
01007 Vitoria-Gasteiz (Álava)
Teléfono: 945.23.34.26 (llamad para reservar, sino, os quedaréis en el bar esperando un buen rato)

19 de abril de 2009

Gnocchi

Ya tocaba aparecer por aquí. ¿Cuánto tiempo hacía que no escribía una nueva receta? En fin, seguramente mucho, así que mejor no pensarlo...

Como os iba contando, mis amos lo han vuelto hacer… ¡se han vuelto a meter en la cocina! Pero, esta vez, no han cocinado nada que pueda gustarme... En cualquier caso, aunque ese plato era repelente para gatos tan adorables y guapos como yo, creo que a los humanos como vosotros os puede gustar… Según mis dueños, esa cosa tan exquisita que cocinaron se llama Gnocchi.

La verdad es que es un plato tan sencillo como entretenido de realizar a la vez que exquisito en el paladar (para mi gusto, creo que le falta algo de pescado).

Los ingredientes para preparar unos gnocchi caseros son los siguientes:

  • 500 g de patatas
  • 150 g de harina
  • 1 huevo
  • Sal al gusto
  • 100 ml de crema de leche
  • Variado de setas (al gusto)
  • ½ cebolla
  • 1 diente de ajo

En una olla con abundante agua salada, pusieron a hervir las patatas (limpias pero sin pelar), hasta que al pincharlas con un cuchillo, este salía fácil y limpiamente (creo yo que fueron unos 20 minutos). Acto seguido, las pelaron sin el más mínimo esfuerzo, y las chafaron para conseguir una especie de puré.

Pusieron las patatas en un cuenco, y les añadieron el huevo previamente cascado, y empezaron el proceso de mezcla, para ello hicieron uso de las manos y la paciencia. Poco a poco fueron añadiendo la harina a pequeñas cantidades para evitar la formación de grumos, mientras continuaban mezclando.

Dejaron de mezclar una vez la masa quedó tan densa que no se les pegaba en las manos. Seguidamente, procedieron a hacer unos pequeños rollitos de patata de un grosor aproximado al de su dedo gordo. Una vez conseguido el rollito, procedieron, con la ayuda de un cuchillo a cortar el rollito con un ancho aproximado de 1 centímetro.

Acto seguido, pusieron una olla con agua salada al fuego, y cuando empezó a hervir, añadieron poco a poco los gnocchis. La verdad es que se cocieron muy rápido, no más de un par de minutos. La técnica está en cocerlos en pocas cantidades y retirarlos del agua una vez aparecen en la superficie.

Según dijeron a los gnocchis les va cualquier salsa (desde tomate, a setas, pasando por una pesto por ejemplo). En esta ocasión tocó una crema de setas a la crema de leche. Para ello, pusieron a pochar en una sartén la cebolla cortada pequeña. Cuando esta estuvo caramelizada, le añadieron las setas cortadas a láminas y dejaron cocerlas, finalmente, cuando estuvieron en su punto, añadieron la crema de leche y la dejaron reducir un poco. Finalmente añadieron los gnocchis a la crema y los dejaron a fuego lento un par de minutos.

La cosa quedó tal que así:

Gnocchi caseros de patata
Una ración de gnocchi caseros


Ya os he dicho, para mi gusto, le faltaba pescado (ains ¡¡ que rico está!!), para ellos: ¡estaban de vicio!

8 de febrero de 2009

Mousaka

Después de unos días de descanso, me gustaría contaros un plato que mis dueños hacen regularmente, no se si lo diré bien, porque los idiomas no es mi fuerte, pero ellos le llaman "Mousaka".

Mientras sacaban los ingredientes, contaron que había varias versiones de "Mousaka", pero que ellos harían la griega, así que, la griega es la que os contaré yo hoy por aquí.

Los ingredientes que sacaron fueron (para 2 personas):

2 Berenjenas más bien pequeñitas
250 gr. de carne picada de ternera y cerdo (en Grecia se usa de cordero)
1 huevo
½ cebolla
Queso rayado
Aceite
Sal

Para empezar, se lavan bien las berenjenas, se les corta el rabito verde y se filetean a lo largo, intentando mantener cada lámina de berenjena a un grosor de medio centímetro.

Acto seguido, metieron las láminas de berenjena en una cazuela con agua salada hirviendo. Por lo que comentaron, este paso se puede obviar, pero luego la berenjena coge demasiado aceite, y eso dicen, no es muy saludable. Las dejaron hirviendo unos 10 minutos, por lo que vi, hasta que perdieron la dureza inicial. Luego, las separaron y dejaron escurriendo un par de minutos.

En una sartén ancha, le pusieron un poco de aceite y la pusieron al fuego. Una vez caliente, fueron poniendo cada lámina de berenjena. Como están hervidas, apenas cogen aceite, así que se fríen sin demasiados problemas. A medida que las iban sacando de la sartén, las pusieron sobre papel de cocina absorbente, según dijeron, para sacar el sobrante de aceite.

Una vez frita la última lámina de berenjena, en la misma sartén, se añade la cebolla cortadita pequeña, y de deja dorar un minutillo, seguidamente añadieron la carne picada debidamente salpimentada. Según dijeron, si os queda un poco de sofrito, este es el momento de añadirlo a la sartén, la carne quedará mucho más jugosa.

En una bandeja para horno, fueron montando la "Mousaka". Una capa de láminas de berenjena, una de carne, luego otra de berenjena. Si queda berenjena para dar más capas, se puede, pero soy de la opinión de no hacerlo, es mejor hacer más cantidad de "Mousaka", así tenemos para más días (hmmm... según mi opinión mejora con el reposo).

Finalmente, y para darle un toque, cascaron el huevo como para hacer una tortilla, y lo esparcieron sobre la última capa de berenjena, para que se fuera colando hacia dentro.

Por último, pusieron un poco de queso rayado, y con todo, al gratinador unos 3-4 minutos hasta que quedó todo bien doradito.

Quedó tal que así

mousaka - receta


Ya sabéis, yo soy de pescados, pero dios.... ¡qué manjar es esta "Moussaka"!.

¿Os atrevéis?

17 de noviembre de 2008

Fideos cuatro delicias

¡ Miau ! Que de días hacía que no veía a esos dos trasteando en la cocina haciendo algo no muy habitual. La verdad, todo tenía una pinta de lo más exquisita, así que, os voy a contar lo que hacían…

Como otras veces, fueron sacando todos los ingredientes para dejarlos bien accesibles para ‘su’ (ya me gustaría a mí pillar más de uno) uso y disfrute.

200 gr. de fideos (con un número 5 o más gruesos va bien)
50 gr. de guisantes
50 gr. de gambitas peladas
50 gr. de cacahuetes
1 huevo
Salsa de soja
Sal y aceite

Por lo que vi, lo primero que se debe hacer es poner a cocer los fideos, aproximadamente unos 8-10 minutos (según indicaciones del fabricante). Cuando estén hechos, se escurren y se reservan.

En un cazo no muy grande, se pone agua con una pizca de sal, a calentar. Cuando rompa a hervir, se le añaden los guisantes, y se deja a fuego medio, unos 10 minutos, hasta que los guisantes estén bien cocidos, luego los reservamos.

Mientras cuecen, es un buen momento para preparar una tortillita con el huevo, finita como si se tratara de una crepe. Una vez hecha se pone en un plato y se corta a daditos, rectángulos, o lo que buenamente se pueda y los reservamos.

Finalmente, se cogieron una cazuela baja o una sartén alta, y le pusieron un par de cucharadas de aceite. Cuando estuvo caliente, le añadieron lo mejor de la receta… hmm… las gambitas peladas con un puntito de sal, y las doraron (ains que olor…).

Ya doradas las gambitas, añadieron los cacahuetes, y al minuto, los guisantes y los cachitos de tortilla, un minuto más.

Finalmente, añadieron a la cazuela los fideos, y mezclaron todo aliñándolo con un buen chorrito de salsa de soja. Apagaron el fuego, taparon la cazuela, y a punto para poner las raciones.

Una vez en el plato, quedó tal que así:


Fideos cuatro delicias
Una ración de fideos cuatro delicias




¿Qué os ha parece?

¡Buen provecho!