domingo, 6 de abril de 2014

Copas de frutos rojos con queso fresco


Hoy os traemos una receta que hicimos por primera vez hace ya unos cuatro años, un postre de esos que lucen, con una combinación de frescura y acidez que ya os aseguramos de entrada, no dejan indiferente a nadie. El postre que os traemos hoy son unas “Copas de frutos rojos con queso fresco”

Por el nombre parece algo muy complicado, en nada veréis que no es así. Para media docena de copas necesitaréis los siguientes ingredientes:

400 gr. de frutas del bosque frescas o congeladas
2 cucharadas de zumo de naranja (o whisky)
400 gr. de queso blanco de untar
100 gr. de galleta
80 gr. de azúcar
2 huevos
1 limón
Mantequilla

De entrada puede parecer muy complicado pero tranquilos que no es así, en 40 minutos y tres sencillos pasos, podréis disfrutar de este postre de fiesta. ¿Vamos a ello?

Lo primero que haréis será poner en un bol las frutas del bosque, previamente descongeladas, la ralladura de limón, 20 gramos de azúcar y las dos cucharadas de zumo / licor. En otro bol mezclaréis el queso con el resto del azúcar y los huevos.

Seguidamente deberéis repartir las frutas en los vasos o copas (deben resistir el calor) y las cubriréis con la mezcla del queso. Cocinar en el horno, previamente calentado a 150º durante unos 30 minutos.

Por último, trituraréis las galletas y les añadiréis la mantequilla fundida. Tostad esta mezcla 10 minutos en el horno, precalentado a 200º, y dejad enfriar.

Finalmente, repartid las galletas en las copas y servid.

¿Os apetecen?

Copas de frutos rojos con queso fresco
Una combinación espectacular de acidez y queso


¡Buen provecho!


domingo, 23 de marzo de 2014

Roscón de Reyes


Las pasadas navidades, mientras paseábamos por Gironella, vimos un anuncio que nos llamó la atención: “Cursillo de Roscón de Reyes”, y más teniendo en cuenta que hace un par de años intentamos hacerlo y nos salió únicamente aceptable. Al final, como coincidía con nuestras vacaciones nos apuntamos a él, y hoy, con “un poquito” (siendo generosos) de retraso, os contamos la receta y el resultado.

Para poder degustar este roscón, necesitaremos los siguientes ingredientes:

Para la masa madre:
  • 90 gr. de harina
  • 50 gr. de leche
  • 2 gr. de levadura fresca (de panadero)
Para el roscón:

  • 340 gr. de harina de fuerza
  • 120 gr. de leche
  • 10-15 gr. de levadura de panadero
  • 80 gr. de azúcar
  • 60 gr. de mantequilla
  • Ralladura de un limón
  • 2 huevos
  • Una rama de canela, piel de limón o de naranja
  • Una pizca de sal

Como es una receta que lleva su tiempo, sobretodo de reposo entre sus varias fases, empezaremos haciendo la masa madre, para ello juntaremos los tres ingredientes y los mezclaremos hasta conseguir una masa de textura lisa. Cuando lo consigamos, dejaremos reposar la masa como mínimo unas 3 horas bien tapada con un paño de algodón. También podéis hacerla el día antes y guardarla en la nevera tapada con el paño, en este caso, antes de usarla la tendréis media hora a temperatura ambiente.

Una vez reposada la masa madre, podréis continuar con el roscón. Para hacerlo, deberéis seguir los siguientes 9 pasos:

  1. Juntar todos los ingredientes secos en un bol, esto es: la harina, la ralladura de limón, la levadura, el azúcar, la sal y la masa madre (esta la añadiremos a pellizcos).
  2. Con todos los ingredientes secos mezclados, crearéis un cráter y añadiréis los huevos y la leche (muy poco a poco, porqué seguramente no haga falta toda), y lo amasaréis a mano durante unos 10 minutos.
  3. Incorporar la mantequilla a pellizcos y continuar amasando hasta que se integre totalmente la mantequilla.
  4. Dejar repasar una hora y media
  5. Amasar de nuevo y dejar reposar unos 10 minutos tapada con el paño de algodón.
  6. Dar la forma de roscón (dejando el agujero en medio), pintar con el huevo batido.
  7. Dejar reposar una hora y media
  8. Volver a repintar con el huevo, distribuir la fruta escarchada y espolvorear con azúcar.
  9. Calentar el horno a 185 grados. Cuando esté caliente, poner ventilación superior e inferior, bajar a 180 grados y meter el roscón en la rejilla del medio. En 15 minutos (máximo 20), el roscón estará a punto, y lo podréis sacar.

El resultado este año ha sido este:

Roscón de Reyes
Este es el fabuloso Roscón de Reyes de este 2014


Buenísimo según todos los que lo han probado.
¡Buen provecho!

domingo, 9 de marzo de 2014

Canelones de guisantes


Estamos convencidos que alguna vez habéis pensado que los guisantes son la verdura más aburrida que nos podemos encontrar en un plato, y no os falta razón. Hoy os vamos a contar la excepción que confirma esta regla.

Sí, nuestra intención es demostraros que los guisantes también pueden ser divertidos, aunque para ello tengan que perder su forma. Hoy os contaremos como hacer unos “canelones de guisantes”. ¿Os apuntáis a descubrirlos? Y ¿a mejorarlos?

Para dos raciones utilizaremos los siguientes ingredientes:

6 placas de canelón
125 gr. de guisantes
1 huevo duro
1 lata de atún
4 anchoas (o una loncha de jamón ibérico)
1 lata de pimientos
1 diente de ajo
50 ml. de aceite
25 ml. de leche
1 clara montada a punto de nieve

Lo primero que haremos será preparar las placas de los canelones, para hacerlo nos basaremos en las instrucciones del fabricante (esto puede ser: hervir, poner en remojo, etc.). Una vez preparadas, las reservaremos.

A continuación, pondremos a hervir los guisantes con una pizca de sal, y los dejaremos 10 minutos hirviendo.

Mientras, prepararemos la salsa que acompañará nuestros canelones, una muselina de lactonesa (puede ser mahonesa sin problemas). Para hacerlo pondremos en el vaso de la batidora: el diente de ajo, una pizca de sal, el aceite y la leche, y lo batiremos todo hasta conseguir una salsa bien ligada. Finalmente, le añadiremos la clara montada al punto de nieve y mezclaremos suavemente (siempre de abajo a arriba).

Una vez cocinados los guisantes, los escurriremos y los pondremos en un bol aplastándolos con la ayuda de un tenedor, le añadiremos el huevo duro, el pimiento y las anchoas (o loncha de jamón) convenientemente picados, y volveremos a mezclar y aplastar con el tenedor.

¡Ánimo que ya falta poco! De hecho, solo os falta rellenar los canelones, y lo haréis con una cucharada colmada de la mezcla de guisantes con el resto de ingredientes. Es importante que el canelón quede totalmente relleno.

Finalmente, solo os faltará presentar el plato, y para hacerlo, ¿qué os parece así? Con la muselina simulando una besamel.

Una ración de canelones de guisantes
Una ración de canelones de guisantes


Diferentes y divertidos, ¿no os apetecen?

¡Buen provecho!

domingo, 23 de febrero de 2014

Restaurante Tandoori Station - Madrid

Tandoori Station Madrid

Restaurantes con la etiqueta de “hindús” en España hay muchos, pero que sirvan comida india real son los menos, y casi todos están en zonas muy específicas. Por eso, cuando hace unos años estábamos de vacaciones en Palma de Mallorca y descubrimos el “Restaurante Baisakhi” no nos lo pensamos 2 veces y nos apuntamos a descubrir y disfrutar de los auténticos sabores, colores y olores de la comida india.

El pasado fin de semana decidimos ir a Madrid a pasar desconectar un poco y disfrutar de los encantos de la ciudad, entre los cuales sin lugar a dudas, está la opción de poder descubrir algo nuevo en su extensa oferta gastronómica, en esta ocasión escogimos redescubrir nuestra experiencia con la gastronomía india. Nuestra opción fue el “Tandoori Station”, el posiblemente, restaurante hindú más de moda de la actualidad.

Cuando llegamos al restaurante, fuimos recibidos por la persona que unos días antes nos había cogido la reserva, la cual nos acompañó a la que sería nuestra mesa y donde nos esperaba la carta del restaurante y su carta de vinos. En la carta estaba también el menú degustación, el cual, evidentemente escogimos.

El restaurante “Tandoori Station” está ambientado en una estación del metro de Delhi y el menú le acompaña a través de 4 estaciones con 4 sabores que representan a la India, y son:

1a. estación: Aperitivos

En esta estación nos trajeron los siguientes cuatro platos:

  • Pan hindú relleno de queso. Este pan, que recibe el nombre de “naan”, tiene un sabor realmente especial y combina perfectamente con los curris.
  • Acompañando el pan, nos trajeron tres salsas, cada una con su sabor y claro está, su grado de picante. El objetivo de estas salsas no era otro que acompañar el resto de platos de esta estación, la primera salsa suave y sabrosa, la segunda un poco más picante, y la tercera, casi prohibitiva para el gusto occidental.
  • A continuación, llegaron las empanadillas caseras de patata, guisantes y especias picantes. Este plato, conocido como “Samosa” en hindú, tenía un sabor muy bueno aunque muy variable en función de la salsa con la que se mezclara.
  •  Finalmente, nos trajeron un plato llamado “Pakora” consistente en verduras rebozadas con harina de garbanzos. En este caso, su sabor nos pareció bastante curioso.

2a. estación: Tandoori

En esta estación nos trajeron dos platos con unos nombres tan raros como:

  • “Murg ka tikka”, o lo que es lo mismo, trozos de pechuga de pollo cocinados al horno “tandoori”. Aunque estaba bueno, esperábamos más de este plato.
  • “Sheek Kebab”, o lo que es lo mismo, trozos de ternera preparados al horno “tandoori” preparados con especies y hierbas. Nos pareció un plato muy sabroso, pero una vez más, esperábamos algo más de lo que finalmente teníamos en el plato.

3a. estación: Curris 

Aunque muchos de los curris son muy picantes, sin lugar a dudas esta estación fue la mejor de toda la cena. En total nos trajeron tres tipos distintos de curri acompañados de arroz “Pulau”, o lo que es lo mismo, arroz basmati con canela, cardamomo, anís y azafrán. Todos los curris eran muy sabrosos, pero, como podréis ver, cada uno con su rasgo diferencial.

  • “Murghi makhan wali”, o pollo, tomate, especies y salsa de curri suave. Estaba muy bueno, para nosotros, su sabor es realmente especial.
  •  “Gosht ka roghan josh”, o curry de ternera con tomate y especias. Para nuestro gusto, aunque estaba muy bueno, estaba una pizca pasado de picante.
  • El último plato de esta estación fue el curry llamado “Malai paneer wala kofta”, una especie de albóndigas de patata, queso y salsa de almendras (sin carne). Para nosotros fue, sin lugar a dudas, el peor plato de la noche.

4a. estación: Final del viaje 

Para finalizar el viaje, que mejor que llegar a la estación de los postres, que en esta ocasión fueron:


  • Bolas de bizcocho de almíbar y leche. Muy suaves y sabrosas. Su nombre en hindú era: “Gulab jamun”. Raro, ¿verdad?
  • Helado de pistacho, o, en hindú “Kulfi”. Una palabra fácil, sencilla, para un helado, realmente distinto al que estamos acostumbrados.

Aunque todo fue de nuestro gusto, hay varias cosas que, bajo nuestro modesto punto de vista, deberían mejorar. Para empezar, la mayoría de la comida que nos trajeron no era auténtica, era europeizada, a mucha distancia de la auténtica comida hindú que comimos en Palma. Para continuar, la ambientación del local, basada en una estación de Delhi, daba más la sensación de comer en una nave industrial que en un restaurante hindú.

En cuanto a las bebidas, debemos tener en cuenta que no se incluyen en el menú degustación y que, o no hay vinos en la India, o sencillamente al “Tandoori Station” no llegan, por tanto, uno debe escoger entre un par de blancos, o los típicos crianzas de la Rioja. Nosotros optamos por tomar algo distinto, un fabuloso vino blanco australiano (Koonunga Hill).
Detalle del comendor del Tandoori Station
Detalle del comendor del Tandoori Station


De todas formas, sin la menor duda el mayor éxito de este restaurante ha sido convertirse en un lugar “de moda”, ya que por lo visto, todo el mundo quiere ir y tener mesa es una tarea ciertamente complicada. Nosotros lo conseguimos reservando con una semana de antelación, y para el segundo turno de cenas.

Por cierto, si vuestra intención es tener una cena romántica en el “Tandoori Station”, pensároslo, pues las mesas son tan pequeñas, y está tan abarrotado de gente, que difícilmente escucharéis a vuestro acompañante.

En nuestro caso sí que os decimos que disfrutamos de una experiencia más positiva que negativa, y por eso os decimos que volveremos al restaurante. Nuestra valoración es de un 7.5 sobre 10.

Si queréis ir, y teniendo en cuenta que es casi imprescindible reservar, os dejamos los datos de contacto del restaurante:


28006 Madrid
Tel.: 91 401 22 28

miércoles, 12 de febrero de 2014

Restaurante Ikea - Vitoria-Gasteiz

Entrada Restaurante Ikea
Cumplir años siempre es un motivo de alegría para nosotros, y más cuando como en esta ocasión, el cumpleaños suponía el cambio de década para uno de nosotros. Sin lugar a dudas, un momento así merecería una celebración especial y una cena en un lugar igualmente especial.

Quizá por eso, y a modo de sorpresa se preparó una cena en un restaurante que hacía un montón de tiempo teníamos en mente, pero siempre por un motivo u otro, dejábamos aparcado, el “Restaurante Ikea” de Vitoria-Gasteiz, situado en una de las entrada de la ciudad, concretamente en la calle Portal de Castilla número 27.

Cuando llegamos allí, nos llevamos una grata sorpresa al ser recibidos cálidamente por la maître del restaurante, la cual después de guardar nuestras cazadoras, nos acompañó al comedor.

La sala, diseñada por el célebre arquitecto Javier Mariscal, nos trasporta a la tranquilidad de un bosque, con sus paredes recubiertas de madera sin tratar y su cálida iluminación. Una extraña sensación que oscilaba entre ‘qué bien se está aquí’ y ‘esto no es para nosotros’ nos recorrió de arriba abajo.

Bien aconsejados por el segundo de cocina (Asier Urbina), optamos por el menú degustación ‘Ilaski’, compuesto por un entrante gentileza de la casa, cinco platos y dos postres más agua, vino tinto (D.O. Rioja Alavesa) y café. Todo, por 60€ IVA incluido.

Durante el mes de diciembre de 2013, el menú ‘Ilaski’ constaba de los siguientes platos:

Entrante:

  • Palitos de pan con queso, romero y salsa tártara.

Platos:

  • Chupito de hongos con crema de bogavante y espuma de espinacas. Parece un plato extraño, pero la combinación de crema de bogavante y espuma de espinacas es espectacular, y el chupito de hongos, no se queda atrás.
  • Tartar de alcachofas fritas con espárragos trigueros y foie.
  • Vieiras salteadas con ensalada de judías verdes, ajos tiernos y burrata. Sencillamente, de matrícula de honor, tanto por presentación como por combinación de sabores.
  • Taco de lubina con crema de txangurro, compota de cebolla y base de acelgas. Sin rodeos, la mejor lubina que hemos probado.
  • Taco de buey con patata al horno y confitura de pimiento. Lo mejor de este plato, por raro que parezca, fueron las sales que nos trajeron de acompañamiento (sal de Añana, al vino, ahumada y del Himalaya).

Postres:

  • Macedonia de frutas con gel de cava y sorbete de mango. Refrescante y aromático.
  • Helado de queso infusionado con frutos rojos. ¿Ácido? ¿Dulce? Pues un poco de todo y en su justa medida. El broche de oro a un gran menú.


Y por si fuera poco, el equipo del Ikea se quiso sumar a nuestra celebración con dos gestos que agradeceremos siempre, el saludo de sus cracks de la cocina (Iñaki Moya y Asier Urbina) y un tercer postre, un pastelito de chocolate y fresas con dos velas.

A pesar de conocer muchos restaurantes tanto en Vitoria como en otras ciudades que hemos visitado, podemos afirmar que el Ikea es el mejor de todos cuantos hemos visitado sin ningún tipo de duda. La comida es de primera, el servicio es muy amable e inmejorable, consiguiendo que entre todos, el cliente se sienta como en casa con una sensación de bienestar sin precedentes en un restaurante. Además, si hablamos del precio, os recordamos que en el precio del menú se incluye absolutamente todo, es decir, la relación calidad-precio es excepcional.

Detalle del comedor del Restaurante Ikea
Detalle del comedor del Restaurante Ikea


Además, si hablamos de precio, recordar que en la tarifa en el caso de solicitar un menú se incluye absolutamente todo, lo que se traduce que no pueda considerarse la tarifa final como cara.

Sin lugar a dudas os recomendamos acudir a este restaurante al menos una vez en la vida, siendo nuestra nota final para el mismo de un 10.

Por cierto, acordaros de reservar mesa antes de acudir. Para ello, aquí os dejamos con las señas del restaurante.


01007 Vitoria-Gasteiz (Álava)
Tel.: 945 144 747