11 de febrero de 2021

Coca de albaricoque

Después de un tiempo presentándoos deliciosas recetas saladas, para tener opciones para cenas, sanos primeros platos o incluso platos principales, con aromas y sabores de aquí y de allí, hoy hemos pensado que era un buen momento para volver a nuestro querido Mediterráneo para traeros la receta de una coca realmente especial.

La coca que os presentamos hoy, tiene origen en Mallorca (la más grande de las Islas Baleares) y, aunque hoy os presentamos su versión dulce, sustituyendo la fruta por unos tacos de sobrasada, está igualmente, para chuparse los dedos. Hoy os vamos a presentar una “Coca de albaricoque”.

Para hacer una “Coca de albaricoque” necesitaremos los siguientes ingredientes:


65 g de puré de patata
75 g de azúcar
370 g de harina de fuerza
20 g de levadura fresca
2 huevos
60 g de grasa de cerdo/saïm
15 ml de agua
Media docena de albaricoques (u otra fruta de temporada, fresas, peras, manzanas, mango, etc)

Lo primero que haremos será preparar el puré de patatas con la cantidad de patatas indicada. Una vez hecho, reservaremos.

El siguiente paso será juntar en un bol grande, el puré de patata, la grasa de cerdo, el azúcar, los huevos, la levadura y el agua. Lo mezclaremos bien con las manos y con la ayuda de una batidora con pala.

Una vez estén todos los ingredientes mezclados e integrados, añadiremos la harina y volveremos a amasar, esta vez, hasta conseguir una masa firme y elástica (si os queda muy dura, podéis añadir una pizca de agua). Cuando tengamos la textura buscada, dejaremos la masa en el bol y lo cubriremos con un trapo de algodón y dejaremos que fermente entre 4 y 6 horas.

Pasado este tiempo, cogeremos la masa y haremos una bola (sin apretar) y la pondremos sobre una de las bandejas del horno pintada con aceite y la dejaremos reposar unos 20 minutos a una temperatura de 30 grados. Pasado este tiempo estiraremos la masa con un rodillo dándole una forma alargada. Cuando la tengamos, la dejaremos unas 4 o 6 horas reposando (hasta que doble su tamaño).

Cuando vayamos a hornear, lo primero que haremos será poner a precalentar el horno a 170º (con calor superior e inferior sin ventilador). Mientras se calienta, prepararemos la fruta, lavándola, quitándole los huevos y partiéndola al tamaño que creamos oportuno y la repartiremos sobre la masa

Cuando el horno esté caliente, espolvorearemos con azúcar la masa y la pondremos en la parte central del mismo. La dejaremos cocinándose unos 30 minutos, mirando de vez en cuando que no se queme su parte superior.

Finalmente, ya solo os faltará dejar enfriar, y disfrutarla.

Sugerencias de presentación

Una excelente forma de servir esta coca de albaricoque casera es disfrutarla recién hecha, tal cual, o acompañada de un chocolate caliente o un buen café, ideal para el desayuno o la merienda.

Coca de albaricoque recién salida del horno
Coca de albaricoque recién salida del horno

Otra excelente forma de disfrutar esta coca de albaricoque casera es acompañarla de un kiwi fresco, una combinación ligera, saludable y muy refrescante.

Coca de albaricoque casera servida con kiwi fresco
Coca de albaricoque acompañada de kiwi fresco

¡Buen provecho!


20 de enero de 2021

Lasaña boloñesa

Me temo que no podemos evitarlo, este año, y pese a las restricciones que pesan en nuestras vidas, o quizá deberíamos decir que, gracias a las restricciones que sufren nuestras vidas, nuestras cabezas se alimentan de deseos de viajar y de probar otras gastronomías. En nuestro caso, y como bien sabéis los que nos seguís, nos encanta viajar física y gastronómicamente por todo el arco mediterráneo.

 

Hoy, como en alguna entrada anterior nos iremos hasta Italia para disfrutar de uno de sus grandes clásicos, la pasta y la carne. Para ello, nos iremos hasta Bolonia, y desde allí, tuneada a nuestro gusto, os traeremos la receta de una deliciosa “Lasaña boloñesa”.

 
La salsa boloñesa es una de las salsas más socorridas y a la vez, más maltratadas por la gente (vaya, que le pasa igual que la carbonara), y eso es, básicamente y pese a su sencillez, por el tiempo de cocción que tiene (y el poco que, habitualmente le podemos dedicar).

 
Para hacer dos raciones de “Lasaña boloñesa” necesitaremos los siguientes ingredientes:
 
300 g de carne picada (ternera y cerdo)
6 láminas de canelón / lasaña
3 tiras de panceta / bacón
1 vaso de vino blanco
200 ml de tomate triturado
1 zanahoria
¼ pimiento rojo
½ cebolla
1 diente de ajo
50 g de queso parmeggiano rallado
Harina
25 g de mantequilla
Aceite
Sal
Pimienta
Orégano.
 
Empezaremos preparando los ingredientes, para ello, cogeremos la zanahoria, la pelaremos y la cortaremos a dados pequeños. Haremos lo mismo con la media cebolla, el pimiento y con el diente de ajo. Una vez lo tengamos todo, pondremos una cacerola al fuego con un chorro de aceite y dejaremos que caliente.
 
Cuando haya cogido temperatura, le pondremos los ingredientes que hemos cortado, la zanahoria, el pimiento, la cebolla y el diente de ajo y los cocinaremos un par de minutos a fuego medio.
 
Pasado este tiempo, añadiremos la carne y la panceta picadas integrándolas con las verduras. La cocinaremos hasta que cambie un poco de color. Llegado este momento, añadiremos el vino y mezclaremos. Una vez se haya evaporado el vino, añadiremos el tomate triturado, espolvorearemos con orégano y salpimentaremos mientras vamos removiendo. Finalmente, dejaremos que se cocine a fuego lento y en tapado hasta que la salsa se reduzca y coja textura.
 
Cuando veamos que la cocción va avanzando, prepararemos una olla con abundante agua con una pizca de sal y la pondremos a hervir. Cuando hierva, pondremos las placas de lasaña y las dejaremos hirviendo unos 10 minutos (o lo que nos indique el fabricante). Finalmente, las estiraremos y dejaremos que pierdan el agua.
 
A continuación, prepararemos una besamel ligera. Para ello, pondremos un cazo al fuego con un chorro generoso de aceite y lo calentaremos. Cuando está caliente (que no humee) añadiremos una cucharada sopera colmada de harina y removeremos bien. Cuando la harina se haya integrado, añadiremos la leche, una pizca de sal y removeremos bien, cocinándolo a fuego medio hasta que tengamos la textura que deseemos. Llegados a ese momento, retiraremos el fuego y reservaremos.
 
A continuación, embadurnaremos con besamel una base apta para el horno, una vez hecho, pondremos 2 láminas de canelón/lasaña y sobre ellas, repartiremos aproximadamente la mitad de carne a la boloñesa y un poco más de besamel. Una vez hecho, pondremos dos nuevas láminas y repetiremos el proceso. Con las láminas y la carne ya puestas en la fuente, verteremos la besamel restante sobre las lasañas que acabamos de montar y repartiremos el parmeggiano rallado.
 
Finalmente pondremos el horno a calentar en la función gratinar. Cuando esté caliente pondremos la fuente con las lasañas y dejaremos que se gratine al gusto de cada uno.
 
Y ya solo nos falta poner en el plato, y como no, ¡disfrutar!
 
Lasaña boloñesa
Una ración para chuparse los dedos de "lasaña boloñesa"

 
¡Buen provecho!
 

7 de enero de 2021

Piadina Romagnola de espinacas y pollo

Empezamos este 2021 con más ganas de viajar que con las que acabamos el pasado (y más que duro) 2020. Quizá por eso, en este pequeño rincón hemos querido hacer uno de nuestros viajes gastronómicos a una tierra que por aromas, sabores y colores nos tiene el corazón robado, Italia.

En esta ocasión os proponemos una experiencia gastronómica por la Emilia-Romagna, una de las regiones más ricas (y no solo económicamente hablando) del país transalpino, con unos quesos geniales (el parmeggiano, el grana-padano, etc.), un vino espumoso que nos chifla (el lambrusco) y una combinación de sabores en sus platos que nos apasiona.

Uno de los platos rápidos de la región, las piadinas, son un claro ejemplo de la combinación de sabores y aromas que os hemos contado. Las piadinas tienen un origen casi ancestral y son un tipo de pan humilde, sin fermentación que sirve para hacer unos rollitos/bocadillos tan populares como versátiles y sabrosos.

Las piadinas más populares, las podemos encontrar con breasola, speck, mozzarella, etc. Con todo, las que os presentamos hoy en este rincón, son tremendamente saludables (después de fiestas vienen que ni pintadas) y sabrosas. Se trata de unas “piadina romagnola de espinacas y pollo”.

Para hacer 4 piadinas de espinacas y pollo bien generosas necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • 4 piadinas (si no las encontráis en el súper os pasamos la receta)
  • 1 manojo de espinacas (o unos 200 g aproximadamente)
  • 1 bola de mozzarella
  • ½ pechuga de pollo fileteada (unos 4 filetes)
  • 20 g de piñones (u otro fruto seco)
  • 1 diente de ajo
  • 4 hojas de albahaca
  • 20 g de queso parmeggiano rallado
  • Aceite de Oliva Virgen Extra

Lo primero que haremos será preparar el pollo. Para ello, pintaremos una sartén con aceite y la pondremos a calentar. Cuando esté caliente, cocinaremos la pechuga de pollo fileteada y salpimentada, cortándola a trozos una vez cocinada. Finalmente, la reservemos.

A continuación, preparemos un pesto, para ello picaremos bien el ajo, los piñones y las hojas de albahaca. Lo pondremos todo en el vaso de la picadora, le añadiremos unos 100 ml de aceite de oliva y picaremos bien. Cuando lo tengamos, añadiremos el queso rallado, mezclaremos y reservaremos.

Con todo preparado, llega el momento de limpiar bien las hojas de espinacas, quitándoles tanto la tierra que puedan tener como los tallos más gordos. Finalmente, cortaremos las hojas a tiras más pequeñas.

Para montar, calentaremos las piadinas según indique el fabricante (o las haréis caseras) y procederemos a montar el plato. Para ello esparciremos un cuarto de las espinacas sobre la piadina, un cuarto de las tiras de pozo, un cuarto de la bola de mozzarella y aliñaremos con el pesto que tenemos reservado, tal que así:

Relleno de una piadina romagnola de espinacas y pollo
Relleno de una piadina romagnola de espinacas y pollo

Una vez hecho, enrollaremos la piadina dejando en su interior todos los ingredientes. Cuando esté enrollado, si lo que preparáis es un pica-pica a modo de entrante, cortaréis las piadianas a rodajas pinchándolas con un palo (por ejemplo) y las pondréis en una fuente, si por el contrario lo que preparáis es una deliciosa y sana cena, pondréis las piadinas al plato como nosotros:


Piadinas romagnola de espinacas y pollo, delicioso manjar
Piadinas romagnola de espinacas y pollo, delicioso manjar

¡Buen provecho!


22 de diciembre de 2020

Bizcocho de zanahoria y limón

Cuando uno habla, o le hablan, de pasteles de zanahoria, la cabeza se nos va al clásico británico (la “carrot Cake”) que ha llegado, casi a todas y cada una de las pastelerías del mundo. Una “carrot Cake”, aunque deliciosa, es una tarta contundente, y más por la cobertura de queso y azúcar que, como mínimo, la corona.

 
En casa no encantan las tartas de zanahoria, pero nos gustan que sean algo más suaves que la clásica “Carrot Cake”, por eso hemos adaptado una receta de bizcocho para convertirla en un delicioso “Bizcocho de zanahoria y limón” que, ya os avanzamos, es una auténtica delicia tanto para acompañar el café como desayunar o merendar.
 
Para hacer nuestro delicioso bizcocho de zanahoria de unas 6/8 raciones, necesitaremos los siguientes ingredientes:
 
56 g de harina integral
56 g de harina de fuerza
Un huevo mediano
55 g de azúcar de caña
55 g de azúcar blanco
82 g de aceite de girasol
2 g de bicarbonato
2 g de sal
112 g de zanahoria rallada
Ralladura de medio limón
 
Para empezar, y como ya os podéis imaginar, pondremos a calentar el horno, en esta ocasión a unos 180 grados con calor inferior y superior sin ventilador.
 
Mientras el horno va cogiendo temperatura, en un bol mediano pondremos el huevo, los azúcares y el aceite de girasol y lo batiremos todo enérgicamente hasta conseguir una textura uniforme y espumosa.
 
Una vez hecho, añadiremos las dos harinas, el bicarbonato, la pizca de sal y la ralladura de limón. Todo lo mezclaremos bien para que se vaya integrando y formando una masa más o menos densa. Finalmente añadiremos la zanahoria rallada y de nuevo la mezclaremos para repartirla bien en la masa.
 
Una vez llegados a este punto, cogeremos un molde apto para el horno, lo pintaremos con aceite y espolvorearemos con harina (para evitar que el bizcocho se pegue en él) y repartiremos la masa que acabamos de conseguir en el paso anterior.
 
Cuando el horno haya alcanzado los 180 grados, pondremos el molde en él y lo dejaremos cocinándose unos 35 o 40 minutos. Nosotros os recomendamos que a partir del minuto 35 vayáis controlando su cocción pinchándolo con un palillo.
 
A nosotros nos quedó así:
 

Un desayuno perfecto, bizcocho de zanahoria y café con leche
Un desayuno perfecto, bizcocho de zanahoria y café con leche

 

 

Suave, deliciosa e ideal tanto para un desayuno como para una merienda. ¿Queréis probarla?
 
¡Buen provecho!

 

 

 

 

4 de diciembre de 2020

Malfatti de espinacas y queso ricotta

En este pequeño rincón hoy flota un aroma a espinacas, a queso… en definitiva, a nuestra querida Italia, concretamente el aroma nos lleva directamente a la bella región de la Lombardía.

Todos sabemos que hay grandes inventos que se han producido a partir de un error (ahí están los utilísimos “post-it”). Estos errores están presentes en todos los rincones de nuestro día a día, y sí, en la cocina también, de hecho, hoy os traemos una receta que tuvo su origen en un error, se trata de unos “malfatti de espinacas y queso ricotta”.

Os preguntaréis ¿Qué son los malfatti? Pues son como unas albóndigas (o incluso se pueden hacer del tamaño de un gnocchi) de espinacas un tanto irregulares (de ahí su nombre: “malfatti” o “malhechas”). Aunque son unos auténticos desconocidos, los malfatti tienen su origen en la Edad Media, cuando a un cocinero, después de intentar hacer una pasta de ravioli cada vez más fina, olvidó hacerla y coció directamente el relleno.

Para hacer dos raciones de "Malfatti de espinacas queso ricotta", necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • 250/300 g de espinacas frescas
  • 50 g parmeggiano rallado
  • 1 huevo
  • 150 gr de ricotta
  • 3 cucharadas de harina (de maíz)
  • ½ cebolla
  • 150 ml de tomate triturado
  • Nuez moscada
  • AOVE

Empezaremos picando la cebolla i poniéndola a pochar, con un chorro de aceite, en una sartén lo suficientemente grande. Mientras se pocha, lavaremos las espinacas bien y les quitaremos los troncos más grandes. Una vez hecho, cuando la cebolla haya cristalizado, iremos añadiendo las espinacas tapándolas con una tapa para que se cocinen en su propio vapor.

Una vez cocinadas las espinacas, las retiraremos del fuego y con la ayuda de un cuchillo, las cortaremos a trozos bien pequeños y las escurriremos para que suelten toda el agua.

Una vez escurridas, cogeremos un bol y batiremos en él el huevo. A continuación, añadiremos las espinacas, el queso de ricotta, las cucharadas de harina, el queso parmeggiano, un pellizco de nuez moscada y mezclaremos bien, hasta que queda una masa homogénea (si os falta algo de harina, la podéis añadir sin problemas).

Llegados a este punto, pondremos a cocinar el tomate triturado con un chorrito de aceite de oliva y un pellizco de sal. Lo dejaremos cocinando a fuego lento unos 10/15 minutos.

Mientras cocina el tomate, nosotros iremos avanzando los malfatti. Para ello, iremos cogiendo pequeñas porciones de la masa de espinacas y haremos bolas (si queréis hacer albóndigas algo más grandes, gnocchis algo más pequeñas) que iremos pasando por harina. Una vez las tengamos, pondremos un cazo con agua a hervir.

Una vez el agua hierva, añadiremos unas cuantas bolas y las dejaremos cocinar unos minutos, hasta que empiecen a flotar, cuando lo hagan, las retiraremos, reservaremos y repetiremos el proceso hasta tener cocinadas todas las bolas.

Una vez cocinadas, las distribuiremos en platos y las regaremos con el tomate que hemos cocinado. Finalmente espolvorearemos con parmeggiano rallado y (gratinarlo es opcional) serviremos:

Malfatti de espinacas y ricotta caseros, receta italiana tradicional
Malfatti de espinacas y ricotta, receta italiana tradicional

Estos desconocidos “malfatti de espinacas y queso ricotta” son una auténtica delicia y os garantizamos que, si los probáis, repetiréis.

¡Buen provecho!