16 de junio de 2012

Rissotto con setas y trufa negra

Ya sabéis que a mis dueños les encanta la comida italiana, ¿verdad? ¡Qué os voy a contar! La cosa es que últimamente han subido un peldaño más el listón, y no pasa semana que no preparen algún plato de receta italiana.

La verdad, no me debería extrañar mucho, pues ese par tienen un montón de recetas inspiradas en la cocina italiana, así que, he decidido que os las iré presentando por aquí, poquito a poquito, que gatito estresado no es buen consejero.... ¡meh, meh, meh!

Empezaré este pequeño recopilatorio con un arroz; concretamente con un “rissotto” que además lleva el sugerente nombre de “Rissotto con setas y trufa negra”. ¿Os apetece?

Para dos personas, mis dueños prepararon los siguientes ingredientes:

180 gr. de arroz arbóreo.
15 gr. de trufa negra
700 ml. de caldo de pollo (o de pesado)
Una cebolleta
Un diente de ajo
100 ml. de vino blanco
180 gr. de setas variadas
40 gr. de queso parmesano
Pimienta negra
Aceite
Sal


Para empezar deberéis lavar el arroz. Hecho esto, picaréis el diente de ajo y la cebolleta, y deberéis lavar y cortar las setas. Mientras lo hacéis no estaría mal aprovechar el tiempo ¿verdad?, pues ala, ¡a calentar el caldo!

Con las setas cortadas, y el caldo calentando, deberéis coger una cazuela y poner a calentar en ella, un chorretón de aceite. Cuando esté caliente, añadiréis la cebolleta y la dejaréis pochar lentamente. Una vez pochada, deberéis añadir, las setas, el diente de ajo picado, y el vino.

Cuando el vino de cazuela se haya evaporado, añadiréis el arroz y lo cubriréis con una tercera parte del caldo. Según escuché a mis dueños, este es el punto más complicado de la elaboración del rissotto, así que, atención a la receta, y sobre todo, si la hacéis, al arroz… Cuando el primer tercio de caldo se haya evaporado, añadiréis otro tercio, y lo dejaréis cocer, removiendo para que no se pegue hasta que, una vez más se haya evaporado. Llegados a este punto, deberéis añadir la trufa rayada, el queso parmesano y el resto del caldo, removiendo una vez más para evitar que se pegue.

Unos cinco minutos después, cuando aún quede algo de caldo en la cazuela, apagaréis el fuego, taparéis la cazuela y dejaréis reposar el arroz. Con esto, ya tendréis un fabuloso rissotto (como mínimo eso dijeron ese par, porqué yo, ni catarlo…¡¡grrr!!)... cremoso, caldoso... ¡¡hmmm!!

Os ha parecido fácil, ¿verdad? Pues mirad que pinta tenía el que prepararon mis dueños:

Ración de Risotto con setas y trufa negra

Este plato es una pequeña delicatessen, o por lo menos eso dijeron mis dueños y sus invitados, mientras lo saboreaban.

7 de junio de 2012

Restaurante Ginza Teppanyaki - Vitoria-Gasteiz


Restaurante Ginza Teppanyaki - Logo
Lo de los restaurantes japoneses en Vitoria-Gasteiz es un caso a parte, de verdad os lo digo. Desde que ando por aquí, sólo he conocidos dos, y mis dueños, catado uno, y después de muchos meses escuchando las mil y una barrabasadas de la gente de por aquí.

Bueno, la cosa es que, después de un tiempo con la intención de probar el “Ginza Teppanyaki” (que así se llama el restaurante en cuestión), y rechazar la idea por considerar que se trataba de un restaurante demasiado caro para lo que ofrecía, llegó el momento en que el estómago venció a los prejuicios. Como a mis dueños la comida japonesa les encanta, decidieron que no valía la pena aplazar más tiempo su visita al restaurante.

El “Ginza Teppanyaki” se encuentra situado en la calle Ignacio Díaz de Olano número 1 de Vitoria-Gasteiz.

El restaurante, dispone de varios menús:

Los días laborables:

Menú diario (vale entre 10 y 15 euros, según la variante que se escoja)

Cada día:

Menú degustación (por 23 euros)
Menú “Teppanyaki” (vale entre 30.5 y 48.5 euros)
Menú Imperial (por 26 euros)

En todos los casos, deberéis añadir el IVA y la bebida, pues los menús no los incluyen.

Mis queridos dueños escogieron el ‘Menú Imperial’ (les hizo decidir el hecho que incluía varios platos preparados con la técnica Teppanyaki) el cual estaba compuesto por los siguientes platos:

  • Ensalada de pollo y aguacate
  • Mixto de tempura

  • Sushi de anguila
  • Maki de atún
  • Sashimi de salmón

  • Solomillo de ternera al estilo Teppanyaki
  • Langostinos al estilo Teppanyaki
  • Pato laqueado con verduritas
  • Espaguetis finos salteados

  • Postres (Sushi de plátano con chocolate y nata)


A decir verdad, mis dueños comieron mucho, y además muy bien. Según escuché, la totalidad de ingredientes era frescos, la presentación de los platos de primera, etc.

Quizá el restaurante “Ginza Teppanyaki” no es el mejor restaurante japonés, pero os aseguro que en Vitoria-Gasteiz no hay muchas más opciones, por tanto si queréis comer un buen sushi, este es vuestro restaurante en la ciudad.

Si finalmente os decidís y queréis ir, aquí os dejo tanto su dirección como su teléfono:



Restaurante Ginza Teppanyaki
01008 Vitoria-Gasteiz

Tel: 945 15 87 52




Actualización (2022):  

Informamos que, el “Restaurante Ginza Teppanyaki”, ha cerrado puertas.  


7 de mayo de 2012

Quiche de calabacín y queso Brie

¡Muy buenas amigos! 

Hará unos meses, no se si lo recordáis, me pasé por este rincón para explicaros una sencilla receta que lleva por nombre “Quiche Lorraine”.  Lo recordáis, ¿verdad? Pues bien, como a mis queridos dueños les encantan las “Quiche”, he decidido volver a pasarme para contaros un nuevo tipo.

Hace un tiempo, mis dueños encontraron la recepta que hoy os explicaré en el blog de una amiga de este que, de vez en cuando, os cuenta cositas. El blog en cuestión se llama “Blog de cuina de la Dolorss”, así que, antes de explicaros los pormenores de la receta, quiero darle las gracias a ella, pues sin su trabajo, seguro que mis dueños nunca se hubiesen arriesgado tanto.

Bien, como al resto de platos que os he contado, a la receta de hoy también la bautizaré, aunque en esta ocasión, el nombre será fácil y explicativo: “Quiche de calabacín y queso Brie”.

Para llevar a cabo esta receta, mis dueños utilizaron los siguientes ingredientes:

1 Disco de masa fresca para Quiche
2 Huevos
Medio calabacín
150 gr. de queso Brie
200 ml. de crema de leche
200 ml. de tomate triturado
Media cebolla
Aceite
Una cucharada de mantequilla
Sal

¿Estáis preparados para entrar en la cocina? ¿Sí? Pues, ¡adelante!

Antes que nada, deberéis poner a calentar el horno a unos 200 grados. Mientras se calienta, prepararéis un molde redondo apto para horno (más adelante deberéis meterlo en él). Para hacerlo, extenderéis un poco de mantequilla sobre el molde justo antes de extender sobre él el disco de masa fresca. Cuando esté hecho, con la ayuda de un tenedor, iréis pinchando la masa para evitar que se formen burbujas de aire durante la cocción.

Cuando tengáis hecho esto llegará el momento de preparar las verduras (el calabacín  y la cebolla) y el queso. Para hacerlo, cortaréis el calabacín a rodajas, picaréis la cebolla bien fina y laminaréis el queso de Brie a un grosor de, más o menos, medio centímetro. Una vez hecho, pondréis la cebolla en una sartén con una cucharada de aceite y la dejaréis pochar. Cuando esté cambiando el color, añadiréis las rodajas de calabacín, y lo dejaréis dorar todo junto.

En otra sartén pondréis a cocer el tomate triturado con una pizca de sal. Lo dejaréis cocinar unos cinco minutos removiendo de vez en cuando.

Mientras, cascaréis los huevos en un bol y los batiréis como si quisierais hacer una tortilla. Cuando estén bien batidos, añadiréis la crema de leche y volveréis a batir para dejarlo todo bien ligado.

A continuación, llega la parte más divertida de la receta, rellenar la masa. Para hacerlo, extenderéis el tomate sobre la masa. Sobre este, pondréis la cebolla, las rodajas de calabacín y el queso de Brie laminado. Finalmente, lo cubriréis todo con la mezcla de huevo y crema de leche.

Finalmente solo os faltará cocer la quiche. Para hacerlo, pondréis el molde con todos los ingredientes en el horno, y lo mantendréis ahí unos 30 minutos a 180 grados.

Al final, a mis dueños esta quiche les quedó tal que así:


Porción de quiche de calabacín y queso Brie
Detalle de una porción de Quiche de calabacín y queso Brie


¿No os he despertado las ganas de catarla?


17 de abril de 2012

Hojaldre de verduras con gambas marinadas

Hace unos meses, navegando por internet encontraron una receta curiosa, sencilla y además, resultona. Cómo no, mis queridos dueños adoptaron la idea, y yo, ni corto ni perezoso, hoy os la explicaré. A la receta le he puesto el nombre de: “Hojaldre de verduras con gambas marinadas”.

Utilizaron los siguientes ingredientes (esta vez, para hacer 4 hojaldres):

1 Masa de hojaldre fresca
2 Tomates
2 Cebolletas
1 Calabacín
12 Gambas
1 Limón
Aceite
Romero fresco
Pimienta negra
Sal

El primer paso fue preparar las gambas marinadas. Para llevarlo a cabo, mis dueños, lo primero que hicieron fue pelar las gambas y ponerlas en un bol. A continuación, las salpimentaron y les añadieron el zumo del limón, dejándolo todo reposar unos 20 minutos.

Después, cortaron a rodajas el tomate y el calabacín, y por la mitad las cebolletas. Lo salaron todo, le pusieron un chorrito de aceite de oliva, y directos al horno (precalentado, claro) unos 15 minutos a 200 grados.

Mientras las verduritas se estaban haciendo, cortaron en cuatro trozos la masa de hojaldre, y pincharon cada trozo con un tenedor antes de meterlo en el horno. Una vez pinchados, mis dueños metieron los hojaldres en el horno, y los dejaron unos 10 minutos.

Cuando tuvieron esto hecho, fueron repartiendo la verdura encima de cada hojaldre, y encima de todo, pusieron 3 gambas marinadas. Finalmente, lo espolvorearon con romero.

Llegados aquí, ya solo les falto una cosita: poner cada hojaldre al horno, calentado a 220 grados, y dejarlo cocer 10 minutos.

Y este fue el resultado:

Hojaldre de verduras con gambas marinadas
Hojaldre de verduras con gambas marinadas

No tiene mala pinta, ¿verdad? Uff, no sé, la verdad es que les gustó mucho a todos, y además, es plato es súper sencillo y muy sabroso. ¿No os he dado ganas de comerlo?
¡Buen provecho!

19 de marzo de 2012

Restaurant Font Negra - Berga


Restaurant Font Negra - Logo
La verdad es que es sorprendente como un local como este haya podido estar tantos años criando y acumulando polvo. Mis dueños no saben si es por una extraña leyenda negra, o si es por una de esas injusticias del mercado, pero estos últimos años, este restaurante ha estado más tiempo cerrado que abierto. Por suerte, el pasado mes de agosto, mis dueños se llevaron la agradable sorpresa de encontrarse el “Restaurant Font Negra” abierto y a pleno funcionamiento.

Como cada año, mis dueños organizan una comida por las cercanías de Berga (Barcelona) para juntar allí a sus respectivas familias, encontrándose con un pequeño gran problema: por la zona, la mayoría de los restaurantes, o bien cierran los domingos o los que abren, no ofrecen menú. Por suerte, el restaurante que hoy os voy a recomendar tiene menú de fin de semana.

¡Ups! Casi de me olvida. El restaurante que os quiero presentar hoy, el “Restaurant Font Negra” está situado en las laderas de la montaña de Queralt (a unos 5 minutos en coche de Berga), concretamente en un parque del que coge el nombre, el parque de la “Font Negra”.

La verdad es que, el lugar es muy especial, excepcional diría yo, un lugar donde el verde y la tranquilidad se respiran a cada paso. ¿Qué os parece la foto?

Restaurant Font Negra - Berga

El restaurante ha pasado por diversas fases, des de estar cerrado a tener bastante éxito. Estos últimos tiempos, por suerte, parece funcionar bastante bien.

En el restaurante se pueden encontrar dos tipos distintos de menú, uno diario (por 13.50€, IVA y bebidas incluidas) y otros de fin de semana (esta vez por 20.50€ también con el IVA y las bebidas incluidas).

Los menús cambian semanalmente, eso sí, manteniendo unas características básicas en cuanto a los ingredientes utilizados se refiero: deben ser frescos y principalmente, de la tierra.

Bien, por los 20 euros, mis dueños y sus padres, comieron lo siguiente:

  • Un entrante sorpresa, gentileza del restaurante. Según he escuchado, una pequeña delicatesen.
  • Un arroz cremoso con setas de la tierra. Según mis dueños, este plato estaba de primera. Sabroso y muy bien presentado.
  • Ensalada con queso de cabra y cebolla caramelizada
  • Longaniza de payés a la brasa. Tenía una pinta genial y su olor lo noté yo hasta yo desde el pueblo. ¡Ufff! Grande, gorda y finalmente, muy bien presentada.
  • Churrasco  de ternera a la brasa.  ¡Ains!...  otra delicatesen. Según ese par, estaba de vicio, vaya, ¡para relamerse los bigotes!
  • Lomo de atún con foie y manzana hervida.
  • Un pequeño pre-postre sorpresa. Una nueva gentileza de los responsables del restaurante. ¡Hmm! Ese día fue un refrescante sorbete de sandía.
  • “Mel i mató”. Gustoso y muy típico de la zona.
  • Helados variados
  • Pastel
  • Fruta de temporada


La verdad es que el lugar les sorprendió a mis dueños, tanto por la ubicación, como por la presentación los platos, donde todos lucían con luz propia, los ingredientes era fresquísimos y la mayoría de ellos, del país. El ambiente del comedor era también muy especial, minimalista, amplio y sobretodo, tranquilo. Además, tenéis la opción de comer en la terraza del restaurante, como hicieron mis dueños.

Por si os interesa pasar algún día, os dejo aquí sus datos:



Actualización:  

Desgraciadamente tenemos que informar que, el “Restaurant Font Negra”, ha cerrado puertas.




“Restaurant Font Negra”
08600 Berga