13 de julio de 2009
Restaurante Pizzeria Dolomiti - Vitoria-Gasteiz
Bueno, la ventaja es que, con la cara que trajeron al volver, mejor les hubiese ido, quedándose en casa, disfrutando de mi presencia y de mi ronroneo especial de la casa.
La cuestión es que optaron por una de sus comidas preferidas, la italiana, y como todo el mundo hablaba las mil maravillas del “Restaurante Pizzeria Dolomiti”, por él se decidieron.
¿Que donde está? Ah claro, pues en nuestra ciudad, Vitoria-Gasteiz (Álava), al lado del parque de la Florida, y más concretamente en la Calle Ramón y Cajal, 1.
Según contaron, el local es pequeño, separado en dos ambientes, la zona de bar, con algunas mesitas que usan si se llena el comedor, cosa que pasa... siempre, y el propio comedor donde además de una docena de mesas de varios tamaños, se encontraron con la zona de postres (en su mayoría, según decían, caseros), y lo más espectacular del restaurante: el horno de leña donde se cocían las pizzas (el auténtico buque insignia del Dolomiti).
La decoración, tenía un cierto aire mediterráneo, aunque posiblemente debido a la cantidad de gente que pasa por allí, y a un cierto grado de dejadez de sus responsables, daba más la sensación de estar en un restaurante viejo que en uno mediterráneo.
El servicio, pues sin más, efectivo, dejando notar que están acostumbrados a llenar comedores, pues a penas si dejan descansar entre platos. Lo peor, la frialdad y distancia del propio servicio, suponemos que debido al origen del mismo (todos extranjeros, aunque ninguno italiano).
El precio, pues sinceramente, caro por lo que ofrecen. La mayoría de pizzas, estaban cerca de los 14 euros, y la pasta, pues un poco menos, pero aún así demasiado cara para tratarse simplemente de pasta fresca (que no casera... si alguien quiere casera, que se pase por “Ristorante l’oliva”... o, al menos, eso dicen mis amos…).
En definitiva, que según mis dueños, aprueban el “Restaurante Pizzeria Dolomiti” por los pelos (dijeron algo así como que le ponían un 5.5), y sobretodo por el sabor de las pizzas cocidas en horno de leña, para el resto, pues mejor otro sitio, incluso alguna franquicia.
Por si, pese a esta opinión cazada, os apetece ir, os dejo la dirección
“Restaurante Pizzeria Dolomiti”
C/ Ramón y Cajal, 1
01007 Vitoria-Gasteiz (Álava)
Teléfono: 945.23.34.26 (llamad para reservar, sino, os quedaréis en el bar esperando un buen rato)
19 de abril de 2009
Gnocchi
Ya tocaba aparecer por aquí. ¿Cuánto tiempo hacía que no escribía una nueva receta? En fin, seguramente mucho, así que mejor no pensarlo...
Como os iba contando, mis amos lo han vuelto hacer… ¡se han vuelto a meter en la cocina! Pero, esta vez, no han cocinado nada que pueda gustarme... En cualquier caso, aunque ese plato era repelente para gatos tan adorables y guapos como yo, creo que a los humanos como vosotros os puede gustar… Según mis dueños, esa cosa tan exquisita que cocinaron se llama Gnocchi.
La verdad es que es un plato tan sencillo como entretenido de realizar a la vez que exquisito en el paladar (para mi gusto, creo que le falta algo de pescado).
Los ingredientes para preparar unos gnocchi caseros son los siguientes:
- 500 g de patatas
- 150 g de harina
- 1 huevo
- Sal al gusto
- 100 ml de crema de leche
- Variado de setas (al gusto)
- ½ cebolla
- 1 diente de ajo
En una olla con abundante agua salada, pusieron a hervir las patatas (limpias pero sin pelar), hasta que al pincharlas con un cuchillo, este salía fácil y limpiamente (creo yo que fueron unos 20 minutos). Acto seguido, las pelaron sin el más mínimo esfuerzo, y las chafaron para conseguir una especie de puré.
Pusieron las patatas en un cuenco, y les añadieron el huevo previamente cascado, y empezaron el proceso de mezcla, para ello hicieron uso de las manos y la paciencia. Poco a poco fueron añadiendo la harina a pequeñas cantidades para evitar la formación de grumos, mientras continuaban mezclando.
Dejaron de mezclar una vez la masa quedó tan densa que no se les pegaba en las manos. Seguidamente, procedieron a hacer unos pequeños rollitos de patata de un grosor aproximado al de su dedo gordo. Una vez conseguido el rollito, procedieron, con la ayuda de un cuchillo a cortar el rollito con un ancho aproximado de 1 centímetro.
Acto seguido, pusieron una olla con agua salada al fuego, y cuando empezó a hervir, añadieron poco a poco los gnocchis. La verdad es que se cocieron muy rápido, no más de un par de minutos. La técnica está en cocerlos en pocas cantidades y retirarlos del agua una vez aparecen en la superficie.
Según dijeron a los gnocchis les va cualquier salsa (desde tomate, a setas, pasando por una pesto por ejemplo). En esta ocasión tocó una crema de setas a la crema de leche. Para ello, pusieron a pochar en una sartén la cebolla cortada pequeña. Cuando esta estuvo caramelizada, le añadieron las setas cortadas a láminas y dejaron cocerlas, finalmente, cuando estuvieron en su punto, añadieron la crema de leche y la dejaron reducir un poco. Finalmente añadieron los gnocchis a la crema y los dejaron a fuego lento un par de minutos.
La cosa quedó tal que así:
Ya os he dicho, para mi gusto, le faltaba pescado (ains ¡¡ que rico está!!), para ellos: ¡estaban de vicio!
8 de febrero de 2009
Mousaka
17 de noviembre de 2008
Fideos cuatro delicias
Como otras veces, fueron sacando todos los ingredientes para dejarlos bien accesibles para ‘su’ (ya me gustaría a mí pillar más de uno) uso y disfrute.
200 gr. de fideos (con un número 5 o más gruesos va bien)
50 gr. de guisantes
50 gr. de gambitas peladas
50 gr. de cacahuetes
1 huevo
Salsa de soja
Sal y aceite
Por lo que vi, lo primero que se debe hacer es poner a cocer los fideos, aproximadamente unos 8-10 minutos (según indicaciones del fabricante). Cuando estén hechos, se escurren y se reservan.
En un cazo no muy grande, se pone agua con una pizca de sal, a calentar. Cuando rompa a hervir, se le añaden los guisantes, y se deja a fuego medio, unos 10 minutos, hasta que los guisantes estén bien cocidos, luego los reservamos.
Mientras cuecen, es un buen momento para preparar una tortillita con el huevo, finita como si se tratara de una crepe. Una vez hecha se pone en un plato y se corta a daditos, rectángulos, o lo que buenamente se pueda y los reservamos.
Finalmente, se cogieron una cazuela baja o una sartén alta, y le pusieron un par de cucharadas de aceite. Cuando estuvo caliente, le añadieron lo mejor de la receta… hmm… las gambitas peladas con un puntito de sal, y las doraron (ains que olor…).
Ya doradas las gambitas, añadieron los cacahuetes, y al minuto, los guisantes y los cachitos de tortilla, un minuto más.
Finalmente, añadieron a la cazuela los fideos, y mezclaron todo aliñándolo con un buen chorrito de salsa de soja. Apagaron el fuego, taparon la cazuela, y a punto para poner las raciones.
Una vez en el plato, quedó tal que así:
| Una ración de fideos cuatro delicias |
¿Qué os ha parece?
¡Buen provecho!
12 de septiembre de 2008
Combinado de salmón
Cuando entraron en la cocina, lo fueron preparando todo para prepararse la cena para ellos 2. ¡Menuda pinta hacía todo!
2 Rodajas de salmón fresco
1 Patata grande
4 rodajas de calabacín
2 rodajas de berenjena
Preparado de ensalada (o si lo preferís, un poco de lechuga, escarola, etc.)
Hierbas provenzales
Aceite
Sal
Empezaron pelando y cortando la patata a palos finos (hay días que les da por los dados, a láminas, etc.), y cuando el aceite de la freidora estuvo caliente, los metieron allí.
Mientras, pusieron a calentar un chorrito de aceite en una sartén (igualmente se puede hacer con la plancha). Salpimentaron el salmón, y directo al fuego junto al calabacín y la berenjena.
Cuidado ahora, porque el salmón se cocina muy rápido. Solo se debe dejar 3 minutos por un lado, y 2 por el otro. Un dato curioso: ellos espolvorearon con un poco de hierbas provenzales el salmón una vez girado, y ¡Uf! ¡Menudo aroma!!
Una vez pasados los 5 minutos ya solo faltó retirar y escurrir las patatas con papel secante (cuanto menos aceite quede, mejor), y montar el plato que se compuso del salmón, las verduritas fritas, las patatas y una pequeña ensalada al gusto de cada uno. Tal que así:
¿Qué os ha parecido?
¡Aún parece que lo huela!