miércoles, 28 de diciembre de 2011

Rape envuelto en tiras de bacón


Hoy tenemos algo verdaderamente especial que celebrar. Sí, porqué el post que estáis leyendo es mi entrada número 50 en este mí (y vuestro) rincón. ¡Buah! Cuando lo pienso, se me erizan los pelos de la espalda... aunque empecé ahora hace tres años, la verdad es que no me ha sido nada fácil conseguir esta cifra, por lo menos cuando empecé, no esperaba conseguirla pero bueno, es divertido escribir y además, si durante este tiempo he podido ayudar a alguien, ya ha merecido la pena, ¿no creéis?

Bueno, para celebrar este pequeño acontecimiento, he pensado en explicaros una receta especial que vi como mis dueños preparaban hace muy poco. ¿Trae pescado? ¡Claro, cómo no!, y además un pescado excelente, el rape.

Podría catalogar la receta de hoy, como una receta “mar y montaña”, con su título sabréis porqué. He decidido ponerle el nombre de “Rape envuelto en tiras de bacón”.

Mis dueños utilizaron los siguientes ingredientes (ya sabéis, para dos personas):

Una cola de rape
6 Lonchas de bacón (o cecina, si la preferís)
Una ensaladita variada
Media cebolla
Pimienta negra molida
Salsa de soja


Ya podéis ver, si la receta de hoy se la puede catalogar de algo, es de cara, porque por otro lado es muy fácil (y muy sabrosa, ¡¡¡meh meh meh!!!).

Bueno, para empezar le dedicaremos un rato a preparar una suave salsita, con cebolla y salsa de soja. Para hacerlo, con la ayuda del cuchillo, picaréis la cebolla y la pasaréis a una sartén con aceite para irla rehogando. Cuando tengáis la cebolla rehogada le añadiréis un par de cucharadas de salsa de soja, y la dejaréis rehogando un minutos más.

Después, pondréis la cebolla en el baso de la picadora/batidora y la batiréis hasta conseguir una salsa cremosa.

Una vez conseguida, extenderéis las lonchas de bacón  y sobre ellas extenderéis una cucharada de la salsa que habéis conseguido en el paso anterior (sí, como si estuvierais untando una rebanada de pan con mermelada).

Cuando tengáis hecho esto, deberéis cortar el rape en cubos y colocar cada uno de estos sobre una loncha de bacón, lo envolveréis y con la ayuda de un palillo (de dientes, o de pincho) lo cerraréis.

No es complicado, ¿verdad? Bueno, ahora ya solo os falta un paso, cocinar los cubos. Y para hacerlo, en una sartén con una cucharada de aceite caliente, iréis poniendo cada uno de los cubos, y los dejaréis un par de minutos por cada lado.

Finalmente os tocará presentar en un plato los cubos. Para completar este paso mis dueños se sirvieron de una ensalada de brotes tiernos, y lo hicieron así:


Rape envuelto en tiras de bacón
Una buena ración de rape envuelto en tiras de bacón


Una pinta realmente espectacular, y de verdad, su sabor no se queda atrás. Sin lugar a dudas, una buena receta para ocasiones especiales.
martes, 13 de diciembre de 2011

De pinchos por Donostia


Supongo que todos en alguna ocasión os habéis preguntado cuál es el mejor sitio para comer pinchos, ¿verdad?  Es más, seguramente la mayoría de vosotros habéis llegado a un mismo punto, el lugar en cuestión es Donostia / San Sebastián.

En casa a menudo escucho: “¿Nos vamos de pincho pote?”, o “¡Qué bueno que estaba el pincho del Usokari!”. Sí, a mis dueños los pinchos les gustan mucho, y por si fuera poco, conocen varios bares en Vitoria-Gasteiz donde tomar buenos pinchos, pero claro, según la mayoría de la gente no es lo mismo ir de pinchos por Vitoria-Gasteiz que hacerlo por Donostia, porque los pinchos que se sirven en la capital de Gipuzkoa son simplemente, los mejores.

Para probar esto, el pasado fin de semana mis dueños se fueron a Donostia. La excusa fue otra, pero bueno, una vez tuvieron vistos (y visitados) el Peine del Viento, la playa de la Concha, la punta Urgull y la playa de Zurriola, se fueron hacia la Parte Vieja para descubrir la gastronomía de Donostia.

Os debo avisar  que en Donostia no hay una sola ruta gastronómica, sino que hay montones de ellas, algunas más o menos oficiales como: la ruta por Gros y Zurriola, o la de la Parte Vieja. Aunque lo realmente bueno es hacer como hicieron mis dueños: crear su propia ruta personal de pinchos, que por cierto, si no lo habíais imaginado, hoy me encargaré de explicaros (eso si tenéis ganas de leer, claro, ¡¡meh, meh, meh!!!):





Colocado en pleno corazón de la Parte Vieja, el restaurante Gandarias dispone de dos ambientes claramente diferenciados, por un lado el comedor del restaurante, y el otro, la zona de bar con una monumental barra de pinchos. Cuando mis dueños estuvieron en el restaurante, este estaba petado de gente, lo cual, sin lugar a dudas dejaba al descubierto uno de los grandes problemas del lugar, pues el ambiente que se respiraba allí no era para nada el más adecuado para comer tomando unos pinchos (el ruido era ensordecedor, y los empujones estaban a la orden del día). Finalmente, ese par se fueron a la calle para degustar cómodamente:

  • Crepe de bacalao.  Según dijeron mis dueños, estaba buenísimo. El bacalao fresco, el crepe calentito… sinceramente muy especial. ¡¡Quiero probar este pincho!!
  • Montadito de Foie a la plancha con crema de manzana. El nombre lo dice todo, ¿verdad? Según mis esclavos, quizá era demasiado pequeño aunque se compensaba con su gran sabor.

Dos pinchos con sus correspondientes “zuritos” para beber (un culín de cerveza), por 7.10 euros.


Bar Zaguan



Un bar sencillo, modesto y pequeño en una de las calles con más movimiento de gente de la Parte Vieja. El lugar dispone de un menú del día de lo más económico (mis dueños creen que en calidad también era bastante económico ese menú), pero bueno, hoy os quiero hablar más que de menú, de pinchos, ¡¡meh, meh, meh!!. En la barra de este bar estaban expuestos múltiples pinchos, aunque a decir verdad, todos eran bastante simples y parecidos (con chaca, fritos, rebozados, ensaladilla, tortilla de patatas, etc.). Mis dueños probaron:

  • Un canelón de queso relleno de verduras.
  • Tortilla de patatas.
  • Dos pinchos con salmón ahumado (un poco distintos, por suerte).

Y claro, para beber, los dos “zurito” de rigor. Todo, por 10 euros… No es para nada caro, aunque según he podido escuchar a esos, creo que no merece la pena visitar el “Zaguan”. 


Bar Sport




Quizá uno de los bares más especiales que mis dueños probaron, tanto por el ambiente que encontraron, como por la barra de pinchos que en él ofrecen. Quizá el único problema que os podéis encontrar si decidís pasar por el “Sport” es que sólo dispone de tres mesas, y claro, la gente debe salir a la calle para tomarse los pinchos, y eso en verano es genial, pero en invierno… ¡¡ufff!! Pero bueno, creo que en este blog he venido a hablar sobre comida, no sobre el tiempo (aunque me encanta el sol… ¡es tan calentito!… ¡¡meh, meh, meh!!.).

En el bar Sport, mis dueños cataron:

  • Crepe de boletus. ¡Menudo sabor tenía! Sabroso, calentito…. ¡buahh! Sin lugar a dudas, el mejor de todos los catados hasta el momento.
  • Croquetón de queso. Otro gran descubrimiento, sabroso, bien presentado, perfectamente hecho…
  • Tomate rebozado. Raro, quizá un poco simple, aunque en todo caso, bueno.

Como en los otros bares, mis dueños añadieron su par de “zuritos” a la factura final, con lo que acabaron pagando 8.10 euros.


Bar Nagusia Lau



Menuda sorpresa se llevaron con este bar, aunque no precisamente positiva, más bien al contrario. ¿La barra de pinchos? La verdad es que estaba muy bien, tenía un montón de pinchos distintos, con una apariencia más que buena, bien preparados, bien presentados, aunque… Sí, mis queridos dueños se encontraron con un pequeño gran problema: los precios. ¡¡Impresentables!! La mayoría de los pinchos valían 2.40€ cada uno, y varios, 3.90€

¿No os lo creéis? Pues nada, para prueba un botón… aquí os dejo la factura que pagaron:



Sí… Los pinchos (el croquetón de bacalao, el rollito de gamba y el mini de jamón) estaban buenos, aunque según mis dueños, sinceramente, no merece la pena ir al “Lau Nagusia”, pues por ese precio se pueden encontrar montones de sitios mejores donde tomarse unos pinchos.

Ya veis, en Donostia hay un montón de lugares donde pasarlo bien tomando unos pinchos, la mayoría de ellos están mejor que bien, aunque cuidado, pues Donostia es una ciudad muy cara y eso lo aprovechan muchos para sacar tajada…

lunes, 5 de diciembre de 2011

Empanada de carne


El pasado fin de semana, mis dueños de se fueron de fin de semana a mi pueblo (que también lo es de uno de ellos, ¡meh, meh, meh!). Una vez allí, además de descansar y desconectar de la vida moderna, aprovecharon para preparar alguna que otra comida.

El domingo querían preparar algo rápido, y pensaron tanto en una “Quiche Lorraine” como en una lasaña de carne, aunque al final se decantaron por intentar algo nuevo, una lasaña de carne, y todo gracias a un amigo de este humilde rincón, el responsable de “La Cuchara Curiosa”, y no, no es que él les cocinara la empanada, sino que, secaron la receta de sublog. Así que, no me queda otra que (con mucho gusto), hacerle llegar un: ¡¡muchas gracias!! Y un par de ronroneos.

Para hacer esta fácil receta, ellos utilizaron los siguientes ingredientes:

1 Masa fresca de empanada
200 gr. de carne picada de ternera
50 gr. de queso en cuña
1 bote de pimientos asados
Media cebolla
Sal y pimienta


Para empezar, deberéis cortar la cebolla y ponerla a rehogar a fuego lento. Cuando esté hecho, salpimentaréis la carne picada de ternera y la añadiréis a la sartén.

Hasta aquí todo fácil, ¿no? ¡Claro, nada que no hayáis hecho ya cientos de veces! ¡Meh, meh, meh! Bueno, pues ahora empieza la parte más divertida de la receta, rellenar la empanada. Mis dueños hicieron una empanada pequeña y para ello utilizaron una sola masa, pero si vosotros necesitáis hacer una más grande, deberéis utilizar dos masas (una para la base, y otra para cubrirla).

Bueno, el primer paso para rellenar la empanda será extender la cebolla rehogada y la ternera picada, después, encima de esta, repartiréis una tira de queso y una de pimiento alternativamente a lo largo y ancho de carne. Cuando hayáis hecho esto, lo deberéis cubrir todo con masa (mis dueños doblaron por la mitad la masa, pero si vosotros tenéis otra es el momento de utilizarla). Finalmente, deberéis cerrar la base de la masa, ya sea utilizando un tenedor o los propios dedos.

¡Ánimos, que ya se acaba! De hecho, solo os falta una cosita, meter la empanada en el horno (antes lo deberéis haber precalentado, claro) durante unos 20 minutos a 200 grados.

En la siguiente fotografía, podéis ver el resultado de empanada que hicieron:

Empanada de Carne
 
¡Buen provecho!