domingo, 25 de julio de 2010

Restaurante Basarri - Madrid

Restaurante Basarri
¿Que fueron a Madrid para hacer un cena? ¡Buahh! A menudo pienso que están como chotas. ¡Grrr! Además, que envidia les tengo. Ellos a Madrid, y yo, con lo bonito que soy… aquí, claro. Y luego me pedirán que les de mimos, y ronroneos, y… ¡ya les vale!

Como mínimo, espero que recuerden la experiencia de “La cocina de Plágaro”. Bueno, la cosa es que el día siguiente de vivirla, se fueron directos a Madrid. ¿La excusa? Pues celebrar el cumpleaños de uno de mis “esclavos”, y claro, allí, intentaron hacer otra cena romántica. Sí, habéis leído bien, intentaron, aunque finalmente...

Más o menos con un mes de antelación, mi otro esclavo (o, querido dueño…) buscó varias alternativas a través de internet, claro, es lógico, ninguno de los dos conocía ningún restaurante en Madrid (que no fuera una franquicia). Después de leer unas cuantas opiniones, escogió el "Restaurante Basarri" porque es muy céntrico y además, en varias páginas de internet, recomendaban encarecidamente el restaurante.

Después de pasearse por medio Madrid, un rato antes de la hora convenida se fueron hacia la plaza de la Puerta del Sol, y desde allí, buscaron la no menos famosa plaza Mayor. ¡Buah! Según les escuché, esa zona debe ser súper bonita, pero bueno, eso ya es otra historia, y yo estoy aquí para hablaros de restaurantes, y de comida, no de calles y paisajes, ¿no?

El “Restaurante Basarri”, está situado en una de las salidas de la plaza Mayor (C/ Toledo, 10), concretamente, lo encontraréis bajo los arquillos de la plaza.

Según su opinión, el restaurante tenía una muy buena pinta por fuera, y bueno, no os quiero engañar, por dentro también, viejo (o histórico) pero bonito. El restaurante no es muy grande, pero dispone de dos comedores distintos. Según dijeron, el día que estuvieron ellos, cuando llegaron, eran los únicos clientes del restaurante cosa que, casi les dio miedo (otra vez, ¡que me lleven a mí, que mis zarpas no temerán nada!, y mi boca está ansiosa de catar buenos alimentos… ¡ains!).

Bueno, para empezar, los camareros les llevaron la carta, y ¡buah! Se llevaron un tremendo susto cuando vieron los precios de los platos, y además, ¡el menú de casa no aparecía por ninguna parte! ¡Eso es tener más cara que espalda! Quizá por eso, ellos perdieron la vergüenza y sin dudarlo demasiado, pidieron el menú de la casa (que además, anuncian aún hoy, por internet).

Los platos que les llevaron fueron:

· Entrantes de la casa.
· Cecina de León con almendras.
· Una croqueta de jamón ibérico. (Sólo fue una croqueta, pero muy grande… según su opinión, quizá incluso demasiado).
· Foie envuelto con manzana caramelizada aliñada con una reducción de vinagre.

Después, tuvieron que escoger entre:

· Merluza gratinada sobre un fondo de crema de patatas.
· Presa ibérica con raviolis caseros y una salsa de cebolla caramelizada.
· Bacalao con azafrán y pimientos asados.
· Pluma ibérica con salsa de cebolla caramelizada.

Y para acabar:

· Postres de la casa a repartir entre los dos.
· Café.


Aunque, en la web del “Restaurante Basarri” figura una clara anotación de “Menú de la casa. 35€ (IVA incluido)”, mis dueños acabaron pagando por el mismo menú 42€ (IVA aparte). ¿Qué mal, no?

Antes de acabar esta crítica, os voy a contar lo que he escuchado que a mis dueños, más les gustó del restaurante, y claro, lo que menos, para que podáis valorar vosotros mismos.


Lo mejor:

· Sin lugar a dudas, lo mejor del restaurante es la calidad de la comida que ofrecen. Todos los platos que sirven están muy bien preparados y con una presentación de lo más conseguida, todo para remarcar un exquisito sabor y con la justa cantidad.
· El ambiente que se respira en el local ya que, parece el comedor de una antigua casa de payés. Eso les pareció muy bonito, aunque quizá le hubiesen puesto algo más de iluminación (que quisquillosos son mis dueños… ¿no?).

Lo peor:

· El servicio. Mis dueños no han dudado en ningún momento de su profesionalidad, aunque según su opinión, se dieron un par de situaciones que ciertamente les incomodaron; la primera fue que, les desaparecían las bebidas de la mesa, ya que cuando ellos consideraban que debían quitarlas, lo hacían, en ocasiones sin ni siquiera preguntar. Además, aún se están preguntando por qué el maitre del restaurante les preguntaba que tal iba todo, si en ninguna ocasión se quedó para escuchar la respuesta, ¿poco interés quizá?
· El precio. Aunque la calidad y la cantidad fue buena, según mis dueños pagaron demasiado por lo que comieron, más que nada que, por ese precio, quizá merecía algo más de innovación en la comida.


Después de decir todo esto, ellos le acabaron poniendo al restaurante un 6.75. Según su opinión, aunque el precio fue alto, el “Restaurante Basarri” es muy recomendable, entre otras cosas, porque preparan comida casera (o tradicional) con gracia, y esto se debe tener muy en cuenta en una ciudad como Madrid, donde en muchas ocasiones es difícil encontrarse con restaurantes de este estilo y demasiado fácil darse de bruces con franquicias.

Por si os interesa, ahora os dejaré su dirección y su teléfono para reservar.




Restaurante Basarri
C/ Toledo, 10
28005 Madrid – (Madrid)

Tel: 91 365 69 39




Actualización (Julio 2012):  

Menuda sorpresa se llevaron mis dueños. El otro día, pasando por allí, comprobaron que no sólo habían echado la persiana, sino que, no queda el mínimo rastro del “Restaurante Basarri”. Otro que NO EXISTE.



miércoles, 7 de julio de 2010

Restaurante La Cocina de Plágaro - Vitoria-Gasteiz

La Cocina de Plágaro
En esta ocasión no me meteré mucho con ellos, pues aunque me dejaron sólo en casa, tenían una excusa formidable para salir a cenar fuera, y esta no era ni más ni menos que, el cumpleaños de uno de mis esclavos (bueno, de uno de mis queridos dueños, ja ja ja), y claro, eso bien merece una cena romántica, ¿no? Por eso, ellos se fueron a cenar y a mí, me tocó quedarme en casa, guardándola.

Llevaban un buen tiempo con la intención de ir a “La cocina de Plágaro”, pero necesitaban una excusa especial, más que nada, porque pensaban que era carísimo, aunque ya veréis, que no había para tanto.

Dicho y hecho, cuando terminó la celebración familiar del cumpleaños, recogieron un poco la casa, me sacaron a mí del trasportín (leñes, no pude ni bufar a nadie... ¡ains!) y se fueron directos al restaurante. Pero, porqué es tan famoso en Vitoria este restaurante?

La respuesta es fácil: Según les escuché, Luís Ángel Plágaro, es un joven cocinero (nació en 1979) alavés que consigue una espectacular fusión entre la cocina tradicional y una esmerada presentación de diseño. Además cuenta con la particularidad que, todos los productos, además de frescos, son de la zona (de un radio inferior a 100 km), formando parte así de la iniciativa ‘Programa Kilómetro 0

Como os podéis imaginar, es necesario reservar con cierta antelación, aunque no con tanto tiempo como hicieron ellos, pues tenían reserva desde diciembre... (Criaturas!!...). Bueno, la cuestión es que, el pasado viernes, a eso de las 10, estaban ya preparados para disfrutar de una buena cena.

En el restaurante, les recibió Leticia Plágaro (sí, correcto, es la hermana del cocinero), y con una sonrisa les acompañó hasta la mesa. A decir verdad, no le costó mucho acompañarles, pues el restaurante sólo dispone de nueve mesas.

Ellos, cómo no, pidieron el menú degustación y una botella de un buen tinto, y como la verdad, no entienden mucho de vinos, dejaron la elección en manos de Leticia, y buah!! ¡Menudo vino les llevó!

No recuerdo exactamente todos los platos, más que nada porqué fueron ocho, pero bueno, no creo que vaya muy equivocado si os digo que, les llevaron:

- Cómo entrantes, les sacaron tres auténticas ‘delicatesen’:
. Una croqueta de marisco
. Una bola de cecina bañada en almendras
. Queso “Brie” frito

- Una ensalada variada con reducción de vinagre y láminas de foie sobre carpaccio de ternera.

- Unas gambas ibéricas. Concretamente dos gambas vestidas con una gabardina de jamón ibérico. ¡Deliciosas! (bueno, como mínimo eso dijeron... ¡que envidia!)

- Presa ibérica.

- Pre-postres (una natilla casera para relamerse los dedos).

- Postres. Una bandeja con seis o siete postres distintos, entre los que destacaban: un pincho de fresa con una crema de chocolate blanco, tocino del cielo, etc.


Y lo más sorprendente, todo lo que os acabo de poner, más el vino y el café por 60 € cada uno (el menú degustación son 42 + IVA).


Una vez acabada la cena, mis dueños dijeron que habían quedado más que bien (y mirad que tienen buen saque, jajaja), tanto por cantidad como sobretodo por cantidad, así que os tengo que trasmitir su recomendación: si vais alguna vez a “La cocina de Plágaro” (que vale y mucho la pena), pedid el menú degustación, no lo dudéis.

Para acabar esta crítica, os digo que ellos le pusieron un diez, sin paliativos, tanto porque el lugar es encantador, porque la comida es especialísima, y para colmo, todo remarcado por un exquisito trato familiar. Definitivamente, ellos volverán, y además, lo recomiendan tanto a familiares como amigos (sí, sí, a vosotros estimados lectores, también).

Como es imprescindible reservar, os dejo sus señas:



Restaurante La Cocina de Plágaro
C/ Florida, 37
01005 Vitoria – Gasteiz
Teléfono: 945 27 96 54


P.D.:   
Para el 2012, el precio del menú degustación es de 44€ + IVA 
Para el 2013, el precio del menú degustación es de 50€ + IVA 

Actualización (Enero 2014):  

Lamentamos informar que el “Restaurante La cocina de Plágaro” tal y como os hemos contado, ya no existe. Próximamente, se reabrirá bajo el concepto de pintxos y raciones, de la mano eso sí, del própio Luís Ángel Plágaro.