miércoles, 31 de marzo de 2010

Restaurante El Machete - Vitoria-Gasteiz

Cada vez lo tengo más claro, les vale una simple excusa para salir a cenar fuera. Y por lo que vi, el pasado fin de semana consiguieron esa excusa, más que nada porque claro, a mí me tocó quedarme en casa, sólo, enroscado delante de la televisión.

En esta ocasión buscaron un sitio especial, un lugar desconocido para ellos. Bueno, a decir verdad, y entre nosotros, no les fue tan difícil, porque realmente conocen pocos restaurantes. Finalmente el escogido fue el "Asador Matxete Erretegia".

Llegar allí les fue realmente fácil. Fueron hacia el casco histórico aunque no llegaron a entrar. Se quedaron directamente en la vitoriana Plaza del Machete (en el número 4 para más señas).

Cuando llegaron, dijeron que el "Asador Matxete Erretegia" les pareció muy bonito; situado en un viejo caserón pero con una reforma de primera, es decir, el restaurante mantiene su viejo estilo, pero combinado con materiales nuevos (luces, maderas de calidad, aire acondicionado, extractores de humos, etc.) para conseguir la máxima comodidad (a decir verdad, tengo muchísimas ganas de ver ese restaurante, aunque lo tengo muuuuy difícil).

Para cenar, el asador dispone de varios menús, pero solo para grupos (por lo que dijeron, los menú eran para 4 personas o más), y claro, ellos fueron solo dos (¡que pena! :P Y a mí me dejaron en casa! Bueno, la verdad, para conseguir un menú me hubiesen tenido que llevar a mí y al perro...).

Ellos optaron por pedir de la carta, pero bueno, creo que, hicieron una elección más que acertada. ¿Que no? Pues juzgad vosotros mismos:


Entrantes:

Tabla de embutidos ibéricos (jamón, chorizo, lomo, etc).
Revuelto de hongos

Platos principales:

Milhojas de solomillo con foie fresco.
Foie fresco con salsa de Oporto.

Postres:

Goxua
Mouse de arroz con leche


Y además, regaron la cena con vino de crianza realmente espectacular: “Marqués de Vitoria” (del 2006, creo). ¡Tienen un morro que se lo pisan!

Sinceramente, creo que el restaurante les gustó mucho, aunque según ellos no es el mejor de Vitoria (hasta el momento, para ellos esa catalogación la ostenta "El Portalón"), pero bueno, es una magnífica opción para ir a cenar (una cena romántica, de grupo, o simplemente, para celebrar algo).

Se les hizo difícil destacar alguna característica del restaurante frente a las demás: la comida es realmente buena, el servicio es correcto, atento, profesional, todo conjuntando una buena relación calidad-precio, ya que aunque no es barato, tampoco es tan caro como otros restaurantes quizá más famosos. Bueno, como mínimo eso dijeron mis dueños al llegar a casa.

Según mis dueños, no ir al "Asador Machete" es un pequeño gran pecado. Por eso, yo os recomiendo que si tenéis la oportunidad, lo visitéis. De verdad, merece mucho la pena.

Por si finalmente os animáis, os dejo aquí sus señas:



"Asador Matxete Erretegia"
Plaza del Machete, 4
01001 Vitoria-Gasteiz

Teléfono: 945 131821 – 945 149385
viernes, 5 de marzo de 2010

Torrijas

Aunque hace un tiempo hubiese podido apostar mis bigotes a que un postre nos les iba a salir bien, ahora debo decir que por suerte no lo hice, pues últimamente están afinando mucho, y la verdad empiezo a notar que me es difícil controlar mis impulsos cuando preparan algún dulce.

Hace unos días, y para apuntarse un poco a la tradición que hay por aquí, se atrevieron por primera vez con las torrijas, y la verdad, creo yo que las bordaron.

Utilizaron los siguientes ingredientes:

1 Barra de pan del día anterior (ellos utilizaron uno especial de molde)
1 Litro de leche
1 Barra de canela
1 Limón (o naranja)
3 huevos
Aceite
Azúcar
Canela en polvo

En un cazo (u olla pequeña), pusieron a calentar la leche con la barra de canela y la piel del limón (o naranja que es lo que usaron ellos), y unas 5 o 6 cucharadas soperas de azúcar, durante unos 10 minutos. Después, separaron la rama de canela y las pieles.

Seguidamente, pusieron una sartén al fuego con una buena cantidad de aceite mientras en un bol, cascaron los huevos y los batieron.

Cuando el aceite estuvo caliente, fueron cogiendo las rebanadas de pan, y las pusieron en el cazo, dejando que el pan chupara la máxima cantidad de leche posible, una vez hecho y con sumo cuidado pasaron cada rebanada por el huevo y la rebozaron. Sacaron la rebanada una vez quedó bien doradita, y la espolvorearon con canela en polvo.

Este proceso lo repitieron hasta que se quedaron sin leche, o sin pan, no lo recuerdo bien, pues estaba ensimismado oliendo esos panes de leche... ¡que ricos!

Aunque su presentación os pueda parecer poco espectacular, estaban de vicio. La cosa quedó así:


Torrijas caseras - receta

Ya veis, súper sencillo, creo que la próxima vez las haré yo. ¿Os atrevéis?